José Luis Hernández, cura de temple, arriba a 35 años de labor pastoral
Carácter, entereza, voluntad, esfuerzo, iniciativa, disposición, emprendimiento. Pero más que nada, coraje.
En estas ocho palabras se podrá resumir lo que ha sido el largo sacerdocio de 35 años de José Luis Hernández, quien es muy posible que en sus años mozos no tuviera ni la más remota idea de que con el transcurrir del tiempo iba a recibir el llamado para servirle al Señor.
Directo como el que más, y se podría afirmar que tiene hasta notaciones de sangrú. Pero con alma noble, incapaz de provocar daño, y siempre mantiene contacto muy de cerca con las comunidades.
José Luis, oriundo de la comunidad de La Victoria, es un entusiasta en la formación de grupos de trabajo en su parroquia, con la organización de actividades variadas para fortalecer la integridad comunitaria y religiosa.
Su compañero de promoción, Rafael Vargas, lo describió así: “Cuando él te reclama algo peleándote es porque te quiere, Así es él”. Y no es menos de ahí.
Este domingo 15 de marzo se llenó a toda capacidad, y hasta por encima de los límites, la parroquia La Ascensión del Señor y todos sus entornos, en el Residencial Carmen María, por la avenida República de Colombia, para la misa y luego los festejos con tan especial motivo. Había invitados que procedían de las más variadas comunidades eclesiales.
Familiares de José Luis le estuvieron acompañando en tan memorable ocasión. También, periodistas de distintos medios.
José Luis celebró los 35 años de haberse ordenado sacerdote, con una misa en la parroquia La Ascensión del Señor, de la que es párroco, presidida por monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, asistido por monseñor Ramón Benito Ángeles, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santo Domingo, y Andrés Napoleón Romero Cárdenas, obispo de la diócesis de Barahona.
También, por sacerdotes y diáconos de distintas parroquias, así como compañeros de promoción del cura festejado, como los casos de Abraham Apolinario, Rafael Vargas y Geraldo De Oleo.
En la homilía, Morel Diplán destacó la entrega del padre José Luis como pastor, sus vínculos y compromisos con los humildes, y la responsabilidad con que asume sus deberes, a lo que agregó el desinterés que muestra por buscar soluciones a situaciones que le llegan.
“No como un dirigente, no como un líder cualquiera, sino la vocación como pastor, por la vocación que recibió del Señor defiendo como referente esa imagen, esa figura de Jesús buen pastor”.
Al agradecer a monseñor Morel Diplán por presidir la ceremonia eucarística, para lo que dijo le respondió en menos de 24 horas, José Luis comentó que “hay muchas cosas que están cambiando”.
Dondequiera que ha llegado, José Luis es un misionero que se las trae: emprendedor con letras grandes. Comunidades como Cristo Rey, Ensanche La Fe, La Zurza, Villas Agrícolas, Villa Consuelo, San Carlos, La Victoria y Residencial Carmen María no me dejan mentir.
Del 1984 al 1992 estuvo destacado en la emisora católica Radio ABC, lo que indica que allí cubrió desde su época en el seminario hasta después de ordenarse.
Por su fuerza de carácter, su entereza y dinámica, en lugares donde ha estado en su labor pastoral tiene experiencia en “echar pleitos” con sectores oficiales, con comerciantes y con quienes quieren pisotear la tranquilidad de todo un pueblo. Lo han tenido de frente.
En la parte izquierda del púlpito fue colocado un cartel que reza así:
“Y la gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí, juntamente con la fe y la caridad en Cristo Jesús. (1Timoteo, 1,14). Felicidades al padre José Luis, pastor con olor a ovejas”, parodiando lo dicho por el Papa Francisco.
Al final de la misa, el coro de la parroquia dedicó una canción alusiva a la conmemoración de los 35 años de sacerdocio del padre José Luis, y que hace hincapié en su labor pastoral de compromiso con la Iglesia Católica.
