José AntoniCo Kast toma posesión y empuja a Chile más a la derecha
En su primer discurso como presidente electo en diciembre Kast adoptó una postura más moderada y conciliatoria
Chile. — El ultraderechista José Antonio Kast será investido el miércoles como el nuevo presidente de Chile en una ceremonia que se celebrará en el Congreso Nacional en la ciudad costera de Valparaíso.
Kast —uno de los rostros más conocidos de la extrema derecha latinoamericana— se impuso en las elecciones del año pasado a la candidata oficialista Jeannette Jara por casi el 60% de los votos de un electorado atraído por sus promesas de implementar un gobierno de emergencia para dar batalla al crimen organizado, el aumento de la delincuencia y la crisis migratoria que azota el país en los últimos años.
Su llegada al sillón presidencial marca el giro más acentuado hacia la derecha en Chile desde el regreso a la democracia tras la dictadura militar del general Augusto Pinochet (1973-1990) y pone fin a la tendencia de gobiernos de centroderecha y centroizquierda que se han alternado en el poder desde entonces.
A diferencia de las otras dos ocasiones en la que disputó la presidencia en 2017 y 2021 —ésta última cuando fue derrotado en el balotaje por el saliente mandatario Gabriel Boric— en los comicios del año pasado Kast dejó a un lado su oposición al aborto, a la ideología de género y al matrimonio igualitario y centró su discurso en los temas de contingencia.
“Esperamos junto a un gran equipo… ir recuperando la institucionalidad para que cada chileno sienta más paz y orden”, reafirmó Kast a vísperas de su investidura.
Inspirado en las políticas del presidente estadounidense Donald Trump y del salvadoreño Nayib Bukele, ha abogado por una política de tolerancia cero con el crimen organizado y los migrantes indocumentados, prometiendo desde incursiones militares contra los narcos hasta la expulsión masiva de extranjeros y el refuerzo de las fronteras con muros y vallas.
En el plano económico Kast ha propuesto una drástica reducción del gasto público, con recortes de hasta 6.000 millones de dólares, disminución de impuestos y una reforma del aparato estatal para reducir los ministerios desde los 25 actuales a 12.
Entre el miedo y la desilusión
“Obvio que hay varios temas pendientes, pero lo único que nos importa ahora es volver a caminar tranquilos en la calle. Hasta eso nos han robado”, dijo la profesora jubilada María Teresa Castro, de 61 años.
Boric, quien en 2022 se convirtió en el presidente más joven de la historia de Chile, dejará el cargo con un bajísimo nivel de aprobación y como el peor evaluado desde 1990, según una encuesta publicada por la firma Cadem esta semana. Asimismo, más de la mitad de los consultados (53%) consideró que su gobierno fue el peor desde el retorno de la democracia.
“Nos prometió muchas cosas y después fueron cuatro años de desilusión”, aseveró la asistente de bodega Yamila Martínez, de 31 años.
Interrogantes abiertas
En su primer discurso como presidente electo en diciembre Kast adoptó una postura más moderada y conciliatoria, aunque en las últimas semanas subió el tono contra la administración saliente. Las repetidas críticas culminaron en la suspensión de las reuniones y actividades contempladas en el proceso de transición, algo inédito en las últimas tres décadas.
La conducta fue vista por la oposición y críticos como una señal de alerta sobre la capacidad de diálogo y negociación del nuevo gobierno, que se enfrentará a un Congreso fragmentado y del que necesitará apoyo para sacar adelante sus proyectos.
Mientras, movimientos sociales han manifestado preocupación ante la falta de claridad sobre cuál será la postura de la entrante administración acerca de propuestas que siguen estancadas en el Parlamento como la ampliación del aborto legal, la ley de eutanasia y proyectos de derechos laborales.
“Tengo miedo de lo que va a pasar con los proyectos sociales que se han avanzado hasta el momento”, afirmó la asistente social Celeste Sanzhueza, de 21 años. “Siento que va a cambiar mucho Chile a partir de ahora”.
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