Santo Domingo.- La conversión de Ramón Orlando al evangelio comenzó a finales de 1986, época en la que el destacado bajista Johnny Tulanga renunció a su orquesta. En su lugar, fue contratado Joe Nicolás, quien además es compositor de temas como El pavo y el burro y Amante mía (ambas interpretadas por Rafelín Hernández con Los Hijos del Rey) y El trovador, cantada por Peter Cruz.
El nuevo bajista llevaba varios años predicando el evangelio y, cuando recibió la oferta de Ramón Orlando, la aceptó de inmediato. Al ingresar a la agrupación, Nicolás le confesó a Ramón que Dios le había hablado en un sueño dándole una instrucción directa: “Tú debes ir a tocar a esa orquesta, pero no para que toques, sino para que prediques”.
Cuando Joe Nicolás le hizo esta confesión, Ramón lo único que atinó a hacer fue a reírse. Durante los primeros meses del músico en la Orquesta Internacional, este no predicaba, por lo que Dios le hizo una nueva revelación. En un segundo sueño, le reprochó por qué no estaba cumpliendo con la misión encomendada.
A partir de entonces, Joe comenzó a hablar sobre la palabra de Dios en los ensayos de la banda, en las actividades artísticas y dondequiera que estuvieran juntos. Para contradecirlo, Ramón le pidió prestada su Biblia a fin de demostrarle que lo que decía sobre Dios no era cierto.
“Yo era un tipo muy difícil y, para llevarle la contraria a Joe, le pedí que me diera esa Biblia que con tanto recelo guardaba, y me la dio. Yo quería demostrarle que lo que él estaba predicando con respecto a Dios no era así, y se lo iba a demostrar con su propia Biblia, pero con el tiempo me calló la boca”, rememoró Ramón Orlando Valoy para el libro Merengueros.
Y es que, cuando Ramón empezó a leer las Escrituras con la intención de refutar a Joe, cada capítulo que analizaba lo iba convenciendo de una manera inexplicable para el pianista y compositor. La sorpresa fue que, a las pocas semanas de empezar la lectura, acompañó a Joe a la iglesia donde su bajista se congregaba y se convirtió al evangelio.
“Cuando me convertí al evangelio e iba a El Show del Mediodía, les pedía a los presentadores que me dejaran decir algunas palabras: 'Hay que buscar de Dios, hay que arrepentirse porque Cristo viene pronto. Solo en Cristo está la verdad y el que no busque de Él está perdido’”, lo que sorprendía a quienes lo veían hablar de Dios.
“Recuerdo que la gente decía: '¡Ay Dios mío, ya se puso loco el muchacho!'. Me decían hasta farsante, porque me ponía a predicar en cada pueblo, en cada fiesta que amenizaba, y lo hacía justo cuando iba a terminar la última canción”.
Finalmente, recordó que cuando dio ese paso lo tenía todo: dinero, fama y juventud. No le faltaba nada material, pero no tenía a Dios, y concluyó: “Él llegó a través de Joe Nicolás para salvarme”.