Jeter no debió irse
Los que acumulan grandes méritos en cualquier actividad, casi siempre optan por permanecer activos por los siglos de los siglos.
En la política dominicana, Joaquín Balaguer ha sido el máximo exponente, dado que con casi 100 años, totalmente ciego y la muerte a sus puertas, nunca se retiró ni por un segundo.
En los deportes, cual que sea, la mayoría tiene que estar arrastrándose para admitir que le llegó el momento de irse.
En el país existen muchos ejemplos de atletas que se consideran eternos.
Juan Marichal, inmortal de Cooperstown, recibió todos los palos del mundo antes del retiro, ya que siempre se creyó en óptimas condiciones para seguir en el montículo.
Cuando los “muertos” le batearon con toda libertad y su efectividad y promedio de ganados y perdidos se lesionó seriamente, no tuvo otro remedio.
Eso no solo ocurre con jugadores y atletas dominicanos, porque Willie Mays y Hank Aaron, después de trabajos excepcionales, rodaron como bolas de billar sin rumbo.
Sin embargo, creo que Derek Jeter, siore de los Yanquis, precipitó su retiro, porque entiendo todavía que tenía condiciones para otra temporada.
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