James derrumba barreras
Los grandes ídolos se forjan sobre la base de actuaciones sobresalientes en las esferas donde se desenvuelven.
Y una de las tareas más difíciles es desplazarlos en la mente de quienes por décadas han sido sus fieles seguidores.
Cuando un atleta tiene condiciones excepcionales, ahí mismo comienzan a proyectarlo con las grandes estrellas.
Ese es el caso de LeBron James, quien desde que pisó los tabloncillos de la NBA, en 2003, ofreció muestras más que fehacientes de que su trabajo iba a ser portentoso.
Sus condiciones excepcionales pusieron a pensar a los analistas, si con los años podría superar a hombres que ya formaban parte fundamental en la historia de la NBA.
Las comparaciones comenzaron en los dos primeros años, con jugadores estelares, pero nunca, jamás, con iconos de la categoría de Michael Jordan.
Para la casi totalidad de los analistas, era imposible, inimaginable, porque nadie podía escalar un nivel “inalcanzable”.
Sin embargo, tras 10 temporadas en la NBA, ahora son pocos los escépticos que siguen poniendo en duda que LeBron está en capacidad de decapitar números que hace poco parecían insuperables.