JAD: el agro necesita más talento para ser competitivo

  • Osmar Benítez plantea una estrategia nacional de formación que incluya técnicos especializados, tecnología, investigación, relevo generacional y gestión eficiente del agua

BENITEZ
Osmar Benítez

Santo Domingo.– La modernización del sector agropecuario no dependerá únicamente de la incorporación de maquinaria, herramientas digitales o nuevas tecnologías. Para que estos recursos se traduzcan en mayor productividad y competitividad, el campo necesita trabajadores y profesionales con las capacidades necesarias para utilizarlos y responder a las nuevas exigencias de la producción.

El planteamiento fue expuesto por Osmar Benítez, presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), quien considera que el capital humano debe convertirse en uno de los principales pilares de la transformación del agro.

Entiende que la productividad, la innovación y la sostenibilidad están directamente vinculadas con la preparación de las personas que participan en las distintas actividades agropecuarias. Por ello, propone adoptar una Estrategia Nacional de Capital Humano para el Agro, conectada con objetivos de productividad, empleo e innovación.

Formar al personal que realmente necesita el campo

Uno de los principales desafíos identificados es lograr que la formación responda a las necesidades concretas de las cadenas productivas y de los territorios.

En ese sentido, Benítez plantea crear una Agenda Nacional de Competencias Agropecuarias y Agroindustriales, sustentada en un diagnóstico periódico de las brechas de talento y de la demanda laboral del sector.

La propuesta también contempla atender la falta de técnicos y especialistas en áreas consideradas esenciales para la producción, entre ellas sanidad, suelos, riego, genética, poscosecha, inocuidad, mecanización y agricultura de precisión.

Para cubrir esas necesidades, plantea implementar un Programa Nacional de Especialidades Críticas, con becas, formación técnica, certificaciones, pasantías y programas de actualización profesional.

Tecnología sin capacitación no es suficiente

La mecanización y la digitalización representan oportunidades para elevar la productividad, pero su impacto dependerá de que los productores y trabajadores tengan las capacidades para aprovecharlas.

Por esa razón, la JAD propone aplicar el principio de “tecnología con capacidades”, de modo que los programas públicos de mecanización, riego inteligente, drones y digitalización incluyan formación y asistencia técnica.

El objetivo es que la tecnología no llegue al campo únicamente como equipos o herramientas, sino acompañada de los conocimientos necesarios para utilizarlos de manera efectiva.

Investigación enfocada en los problemas del productor

Otra de las prioridades planteadas es acercar la investigación a las necesidades reales de quienes producen.

La propuesta contempla fortalecer un sistema de investigación, innovación y extensión orientado por la demanda productiva, con fondos competitivos y mecanismos que permitan transferir los resultados de las investigaciones hacia las fincas.

La intención es reducir la distancia entre el conocimiento generado y su aplicación práctica en el campo.

Jóvenes, el nuevo relevo del campo

El relevo generacional también ocupa un lugar central en la propuesta. Para Benítez, atraer a los jóvenes hacia las actividades agropecuarias requiere ofrecerles oportunidades concretas de formación, empleo, emprendimiento y desarrollo.

En esa dirección, plantea crear un Programa Nacional de Relevo Generacional Agropecuario que combine becas, pasantías, primer empleo, financiamiento y acceso a tecnología.

La apuesta es que el agro pueda ser visto por las nuevas generaciones como una alternativa de futuro y no únicamente como una actividad tradicional.

Agua y sostenibilidad, entre las prioridades

Entre las prioridades propuestas figuran el manejo adecuado del agua y los suelos, así como la adaptación frente a las condiciones climáticas, elementos considerados fundamentales para mantener la productividad y contribuir a la seguridad alimentaria.

Para ello, Benítez plantea desarrollar un Programa Nacional de Gestión Inteligente del Agua y Resiliencia Agropecuaria, vinculado con inversiones en riego y adaptación.

La propuesta también apuesta por una mayor coordinación entre el Estado, las universidades y el sector productivo.

Benítez sugiere institucionalizar un mecanismo de gobernanza de la “triple hélice” que permita coordinar esfuerzos en materia de capital humano, investigación, innovación y competitividad.

El enfoque parte de que la transformación del agro requiere una articulación permanente entre quienes diseñan las políticas públicas, quienes generan conocimiento y quienes enfrentan diariamente las necesidades de la producción.

Sobre el autor

Eymi Silvestre

Periodista del área económica.