Con la designación de Víctor (Ito) Bisonó al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), el pasado domingo 16 de agosto, en el artículo 1 del Decreto 554-26, se reitera algo que se ha sido la regla, por parte de los presidentes dominicanos de los últimos 30 años, que es designar como canciller a una persona ajena al partido oficial; o sea, al que pertenece el Poder Ejecutivo. Lo hizo Leonel Fernández, con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en los períodos 1996-2000 y 2004-2012 con Eduardo Latorre y Carlos Morales Troncoso, en sus 12 años de gobierno.
El primero era un reconocido intelectual y el segundo resultó de una alianza con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).
Hipólito Mejía del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), período 2000-2004, fue el más institucionalista en este sentido, nombró dos perredeístas, a Hugo Tolentino Dipp y a Frank Guerrero Prats, aunque quizás le correspondía a Fausto Liz, que era el secretario de Asuntos Internacionales histórico de ese partido.
Danilo Medina en 8 años de gobierno volvió a la práctica del PLD, dejando por dos años a Carlos Morales Troncoso, por negociaciones con el PRCS, y aunque por dos años designó a un peledeísta, que tampoco era el secretario de Asuntos Internacionales del partido, Andrés Navarro (2014-2016), para su segundo período negoció con el PRD y en el Mirex fue dirigido por el canciller de los grandes resultados, Miguel Vargas Maldonado (2016-2020).
Al llegar el presidente Luis Abinader por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), en 2020, designó a un diplomático, que aunque no era de carrera propiamente dicho, era un hombre del ejercicio diplomático y las relaciones internacionales, me refiero a Roberto Álvarez (2020-2026), era del Gabinete de Asuntos Internacionales del candidato Luis Abinader, pero no el secretario de Asunto Internacionales del partido, función que ocupaba a la sazón, el médico y político Jesús Feris Iglesias. Y como hemos visto, tras la renuncia de Roberto Álvarez, no se designó a un perremeísta.
Esto deja claro que se imponen más las coyunturas, las negociaciones y las circunstancias que la institucionalidad interna. De nada vale pasarse todo el tiempo que el partido está en oposición diseñando e implementando las políticas de asuntos internacionales, si al final no se tomará en cuenta esa experiencia para ejecutarla en el gobierno que alcanzaron juntos.
Lo único que se me antoja recomendarle al flamante canciller Ito Bisonó es que recuerde que está en esa función para proyectar el interés nacional de República Dominicana, no el de otro país, por más amigo y aliado que sea, porque de lo que se trata es fortalecer lazos de amistad con todos los pueblos del mundo, siendo parte importante en la construcción de una comunidad de destino compartido para la humanidad, el fortalecimiento de la diplomacia como única forma civilizada de gestionar los conflictos entre Estados y pueblos del mundo.
Confío en la capacidad y la sensatez del canciller Ito Bisonó y estoy seguro que así será. ¡Adelante!