Teherán.– Irán aseguró este domingo que no recibe órdenes de nadie y tampoco acepta la dominación de grandes potencias, en alusión a Estados Unidos y su demanda de enriquecimiento cero de uranio, dos días después de retomar las negociaciones nucleares indirectas en Mascate, Omán.
“No buscamos una bomba nuclear, nuestra bomba es el poder de decir no a las grandes potencias”, afirmó el ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, en el primer Congreso Nacional de Política Exterior y su Historia, según informó la agencia IRNA.
Araqchí destacó que el programa atómico de Irán ha sido una necesidad nacional, especialmente en áreas como la agricultura, la salud y las futuras necesidades de combustible nuclear, por lo que no puede renunciar a ello.
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El jefe de la diplomacia iraní añadió que Teherán ha pagado un alto precio para tener un programa nuclear pacífico y ejercer su derecho a enriquecer uranio, lo que consideró “indiscutible”.
“No renunciaremos a nuestro derecho a enriquecer uranio, aunque el coste sea alto. Nadie tiene el derecho de decirnos lo que debemos tener”, afirmó Araqchí dos días después de retomar las negociaciones nucleares indirectas con Estados Unidos en Mascate, Omán.
Sin embargo, el jefe negociador iraní dijo una vez más que la República Islámica está dispuesta a disipar las preocupaciones acerca del programa nuclear iraní “de manera transparente y generar confianza” mediante la diplomacia, advirtiendo al mismo tiempo que responderán a cualquier acción militar.
“El aumento de la presencia militar estadounidense no nos intimida. Estamos listos para la guerra, pero no somos belicistas. Si eligen la diplomacia, seguiremos ese camino”, enfatizó.
Esta mañana, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, calificó como “un paso adelante” la celebración de las negociaciones nucleares entre su país y Estados Unidos el viernes, pero reiteró que Teherán no renunciará al enriquecimiento de uranio con fines pacíficos, considerándolo su derecho como signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
“Estos diálogos fueron un paso adelante. El diálogo ha sido siempre nuestra estrategia para resolver los asuntos de manera pacífica”, afirmó Pezeshkian en un mensaje en la red social X.
Las negociaciones entre Irán y EE.UU. se producen en uno de los momentos más bajos de la República Islámica, tras las protestas más violentas desde su fundación en 1979, ocurridas en enero, y después de las amenazas de Trump de intervenir militarmente en Irán si no se alcanzaba un acuerdo o si continuaba la represión letal de los manifestantes.
Para ello ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate cerca de las aguas iraníes en el golfo Pérsico.
Las protestas en Irán comenzaron a finales de diciembre por la caída del rial, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y llegaron a su fin en una represión en la que Teherán reconoce 3.117 muertos. Sin embargo, organizaciones opositoras como HRANA, con sede en Estados Unidos, sitúan en 6.961 los fallecidos, aunque continúan verificando más de 11.600 posibles muertes, así como 51.000 arrestos.
La relatora especial de la ONU para Irán, la japonesa Mai Sato, ha señalado a medios estadounidenses que informes de médicos dentro de Irán indicaban que podrían haberse registrado hasta 20.000 muertos por la represión, aunque, según Naciones Unidas, estas cifras siguen siendo difíciles de corroborar.
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EFE
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