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Intrant y Milton Morrison: salvando vidas

La construcción de un badén en el malecón de Santo Domingo, avenida George Washington, paseo Presidente Billini, cerca del “obelisco macho”, que conecta el parque Eugenio María de Hostos y la plaza Juan Barón, como una iniciativa del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), recibió muchas críticas por parte de una ciudadanía que en principio no estaba informada, pero que luego fue cambiando la percepción cuando la institución y su director ejecutivo, Ing. Milton Morrison, explicaron las razones de su existencia.

20 accidentes graves y 11 fallecidos en tres años, una alta cantidad de siniestros viales registrados en esta zona, fue una razón más que suficiente para tomar la decisión de ejecutar esta obra como parte del “Proyecto Calmado del Tránsito”, que ya existía en el Intrant.

Salvar vidas, evitando accidentes de tránsito, es quizás la función más importante y más humana del Intant, y es por ello que Milton Morrison no pospone una decisión de este tipo, donde pone primero la vida de las personas, tanto del conductor y ocupante de un automóvil como de los peatones que son víctimas de los excesos de velocidad dentro de una ciudad, y más en una zona familiar y turística como es esta a la que nos referimos.

Milton Morrison, director ejecutivo de Intrant, nunca ha sido un hombre de improvisar, se rige por esquemas, estudios, estadísticas, por lo que esta intervención tampoco responde a una decisión improvisada, sino a un plan integral basado en datos de siniestralidad, cuyo objetivo principal es reducir la velocidad y prevenir hechos fatales.

Diríamos que bastaría con señalar el límite de velocidad, con hacer cumplir lo que establece la Ley núm. 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, pero todos sabemos que todavía en República Dominicana no estamos en ese nivel donde el cumplimiento estricto de las normas (mucho menos este de límites de velocidad urbana), es una realidad insoslayable.

En muchos, la regla en el accionar de los ciudadanos es todo lo contrario. Hasta que el régimen de consecuencias por el incumplimiento de las leyes de tránsito comience a ser efectivo, habrá que tomar este tipo de medidas, que también son legales y son legítimas, pero que traen consigo cierto tipo de coerción indirecta.

Es por ellos que el Intrant ha dejado claro que este badén es parte de un proyecto que fue diseñado tras analizar los tramos con mayor recurrencia de accidentes, por lo que incluye acciones orientadas a reducir la velocidad y reorganizar la circulación, de manera que seguiremos viendo más de este tipo, para bien de la seguridad vial.

Organizar el tránsito, procurar seguridad vial y, por consiguiente, salvar vidas es una responsabilidad del Intrant, pero igual de cada uno de nosotros. Seamos parte de la solución, construyamos juntos un país posible, comenzando por algo tan sencillo, pero que tienen un gran valor, como respetar las leyes de tránsito.
¡Adelante!

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