Aunque la idea de un instituto especializado de arqueología nació a finales de 2023, los últimos eventos arqueológicos (tal es la excavación en el yacimiento de las ruinas de Pueblo Viejo, en busca del legado arqueológico de Enriquillo, el primer cacique guerrillero de América) nos mueve a tomar partido más directamente sobre la identidad del oficio de los arqueólogos, los cuales desarrollan actividades de preservación de nuestro pasado, para así construir nuestro futuro.
La arqueología es una ciencia social. Su objeto es la prehistoria, sea las civilizaciones antiguas y los períodos más recientes de la historia colonial nacional.
Crear un instituto de arqueología es una arriesgada estrategia institucional del quehacer histórico del pasado humano, a través de restos materiales, como objetos, construcciones y paisajes antiguos de nuestro país. Su importancia se puede entender en varios niveles, pero eso lo desarrollaremos en otra ocasión.
Fundamentalmente, la protección y conservación del patrimonio histórico es la razón que mejor justifica el nacimiento de un instituto social de esta naturaleza.
Con él, tiene lugar las primeras políticas públicas de preservación, de identificación y registro de los sitios arqueológicos de nuestro país; abrirse paso al país en la investigación científica de manera sistemática y así poder publicar los estudios académicos para proteger, no sólo los sitios históricos, sino los símbolos fundamentales de nuestra identidad cultural y memoria histórica.
En la era de Trujillo, mediante Decreto número 707 del año 1962, había surgido la idea de crear una Escuela de Antropología, con dependencia del Museo del Hombre Dominicano. Posiblemente la arqueología serviría para fortalecer la identidad nacional y regional, recuperar la historia colonial de nuestros pueblos originarios, difundir el conocimiento histórico en escuelas y museos, y con ello, promover el orgullo cultural.
En 1975, el Estado dominicano reglamentó todo lo relativo a la protección, conservación, enriquecimiento y utilización del patrimonio cultural de la nación; en la materia del patrimonio monumental este está compuesto por los monumentos, ruinas y enterratorios de la arqueología precolombina, edificios coloniales, conjuntos urbanos y otras construcciones de señalado interés histórico o artístico, así como las estatuas, columnas, pirámides, fuertes, coronas y tarjas destinadas a permanecer en un sitio público con carácter conmemorativo (artículo 2 de la Ley 318-72, que crea el Museo del Hombre Dominicano).
Como propuesta al logro de concretar la arqueología dominicana, el 13 de febrero de 2023 se produjo el acuerdo-marco entre el arquitecto Miguel Fiallo Calderón, rector de la UNPHU, Kathleen Martínez-Nazar, directora del DIAR, y José Manuel Santana, director de la Comisión Internacional Asesora de Ciencia y Tecnología.
El Instituto Dominicano de Arqueología es una institución de educación técnica constituida hace muy poco tiempo, que en los próximos meses estará regulada de conformidad con las leyes dominicanas.
Tiene muchos propósitos; a largo plazo, puede formar profesionales de la arqueología, arqueología subacuática, egiptología, ciencias sociales y ciencias humanas en el Mediterráneo Oriental, Próximo Oriente y República Dominicana.