Inmigrantes e idiomas
Al momento de tomar la decisión de migrar, el idioma juega un papel muy importante.
Hablar un segundo idioma para algunos resulta ser algo natural, en cambio para otros puede resultar una barrera impenetrable. Los títulos universitarios y las largas trayectorias profesionales dejan de existir cuando la comunicación se interrumpe por la falta de un idioma común.
Hablamos de un buen empleo con excelente remuneración como el puente hacia una mejor calidad de vida. Sin embargo, los países donde para empezar hay que tener un segundo idioma, el cual ha de ser hablado y escrito eficientemente, empieza por ser una limitante.
La segunda limitante en el caso de los adultos es la responsabilidad de tener una familia a su cargo, lo que les impide o muchas veces retrasa el proceso de registrarse y acudir a una escuela o universidad a aprender ese otro idioma que necesita para comunicarse eficientemente. La tercera y no menos importante limitante es el propio deseo.
Para muchos resulta muy penoso sentirse niños en el proceso de aprendizaje, porque al final piensan que eso de ir a aprender es cosa de niños.
No es raro ver profesionales de diferentes áreas, quienes talvez en sus países de origen se destacaron en sus labores y que por una u otra razón decidieron migrar, en labores tan honorables como cualquiera, pero tan sencillas como la limpieza, los almacenes y las factorías, de ahí que al retornar a su tierra tratan de esconder lo que verdaderamente hacen por el temor de ser enjuiciados.
Las validaciones de los títulos universitarios en otros países no resultan ser tan difícil como muchas veces dicen, pero tomar la decisión de reafirmarse y decir: “esto es lo que soy y quiero seguir siendo y en pos de ello es que voy a trabajar aunque me tome tiempo y esfuerzo”, sí puede resultar un reto.
