Inmigrantes deseados e indeseados
El mes pasado escribí un artículo en esta columna titulado Inmigrantes Indocumentados, a propósito de la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional en relación a la nacionalidad de extranjeros nacidos en el país, y la pasión que ello ha despertado entre quienes favorecen esta disposición y quienes prefieren un país más abierto a la inmigración ilegal.
Pero resulta que abundando lecturas sobre el tema, encuentro que el mundo está dividido en dos grandes líneas, las cuales son similares a nuestros forjadores de opinión.
Se dividen a lo largo de dos posiciones, quienes deseen la llegada de extranjeros y quienes les rechazan.
Por ejemplo, el Canadá, tiene una política abierta que favorece la inmigración, pero ojo, sólo si reúnen los requisitos establecidos, como preparación técnica profesional superior validada en organismos especializados del país, que manejen a perfección el idioma, y que sus profesiones estén siendo demandadas por la economía, como ingenieros mecánicos, químicos, mineros, geólogos, o técnicos en ecografía, radiación médica, cardiología o ergoterapeutas.
¡Y ni hablar si poseen cuentas e inmuebles millonarios en el país!
Otras naciones, como el caso de Inglaterra, están endureciendo aún más su legislación migratoria y el uso de la fuerza pública, contemplándose que para que un inmigrante reclame sus supuestos derechos, primero sería deportado; que los arrendadores de inmuebles tendrían que establecer previamente si su futuro inquilino está residiendo de manera legal o no; los bancos estarían obligados a verificar la condición migratoria de sus posibles cuentahabientes; dificultar en extremo la obtención de permisos de conducir o la renovación de los mismos.
En fin, mientras nosotros seguimos debatiendo el humanismo o no de la disposición del Tribunal Constitucional, mientras desconsideramos la representación legal más alta de la nación, mientras nuestro país fronterizo sigue levantando su muro, los dominicanos no nos atrevemos a definir cuáles son inmigrantes deseados, y cuáles indeseados.
