Inflación, tipo de cambio y tasa de política monetaria

Inflación, tipo de cambio y tasa de política monetaria
Inflación, tipo de cambio y tasa de política monetaria

En los últimos meses he vuelto a escuchar análisis sobre la inflación, el tipo de cambio y la tasa de política monetaria que, a mi entender, parten de interpretaciones apresuradas. El problema de esas lecturas no es solo teórico: cuando se entienden mal estas variables, personas y empresas terminan tomando malas decisiones financieras.

Ya lo vimos el año pasado, cuando algunos aseguraban que el dólar llegaría a 70 pesos. No ocurrió. Y en el proceso, varios agentes económicos actuaron bajo una expectativa equivocada sobre la supuesta debilidad del peso dominicano.

Por eso conviene detenerse y mirar con más cuidado qué está ocurriendo hoy en la economía dominicana.
La primera realidad es que el país enfrenta un entorno externo más complejo.

Las tensiones geopolíticas y la presión sobre el mercado energético internacional están introduciendo riesgos inflacionarios para economías importadoras de combustibles como la nuestra.

Esa presión se transmite con especial fuerza a rubros como transporte, energía y combustibles, que terminan afectando buena parte de la estructura de costos de la economía.

Inflación, tipo de cambio y tasa de política monetaria
Joan Monegro, Economista.

Los datos recientes ya reflejan parte de esa presión. La inflación general se colocó en 5.1 %, superando el rango meta del Banco Central. Esto, sin duda, merece atención. Pero de ahí no se desprende automáticamente que el peso dominicano haya entrado en una dinámica de pérdida desordenada de valor.

Aquí es donde entra una distinción importante. La inflación subyacente se ubica en 4.1 %, lo que sugiere que una parte relevante del choque actual no responde únicamente a factores internos, sino también a presiones externas.

En otras palabras, estamos ante un fenómeno que no puede leerse solo como debilidad de la moneda local, sino como parte de un contexto más amplio.

Ahora bien, el tipo de cambio no depende únicamente de la inflación observada. También depende de la respuesta de la política monetaria, del atractivo de los instrumentos en pesos y del balance entre demanda y oferta de divisas.

Ahí la tasa de política monetaria juega un papel central. Cuando el Banco Central sube la TPM para contener la inflación, encarece el crédito, modera la liquidez y, al mismo tiempo, puede hacer más atractivas las inversiones en pesos. Esa dinámica ayuda a sostener la moneda y a reducir presión sobre el mercado cambiario.

Dicho de otra manera: si las inversiones en pesos ganan atractivo, aumenta el incentivo a mantenerse en moneda local e incluso a mover recursos desde dólares hacia instrumentos financieros denominados en pesos. Por eso, si el Banco Central se ve obligado a actuar frente a las presiones inflacionarias, esa misma acción puede convertirse en un factor de estabilidad para el tipo de cambio.

Claro está, también existe el argumento contrario. Si el petróleo encarece, el país necesita más dólares para importarlo, y eso introduce presión al alza sobre el tipo de cambio. Este punto es válido. Pero sería un error analizar sólo esa cara de la moneda.

También hay que observar los flujos de divisas que entran al país. La minería puede seguir aportando dólares si el oro mantiene su relevancia en un contexto internacional incierto. Y el turismo, lejos de mostrar señales de debilidad estructural, continúa perfilándose como uno de los motores más importantes del crecimiento económico dominicano. Ambos factores ayudan a equilibrar parte de la presión cambiaria.

Por eso, la conclusión más razonable no es que el dólar vaya a descontrolarse, sino que puede registrar movimientos dentro de un entorno más retador, mientras el Banco Central procura mantener la estabilidad de precios y preservar el equilibrio monetario.

La economía no debe analizarse desde el alarmismo. Mucho menos en momentos de incertidumbre. Lo correcto es entender cómo interactúan la inflación, la tasa de política monetaria, el tipo de cambio y los flujos de divisas. Solo así se pueden tomar decisiones más prudentes y mejor informadas.

Hoy la República Dominicana enfrenta un escenario monetario más exigente, sí. Pero eso no equivale a decir que todo está fuera de control. Equivale, más bien, a reconocer que el análisis serio debe estar por encima del ruido.

“El turismo, lejos de mostrar señales de debilidad estructural, continúa perfilándose como uno de los motores más importantes del crecimiento económico dominicano”

Sobre el autor

Joan Monegro

Economista, político.