Santo Domingo. El uso de ruedas de prensa periódicas por parte de actores políticos ha tenido un patrón marcado por la inconsistencia en su regularidad y continuidad.
Aunque estas herramientas de comunicación entre líderes y ciudadanía suelen tener su utilidad, su implementación ha sido irregular y, en muchos casos, reactiva a momentos políticos específicos.
Un ejemplo reciente de este fenómeno es la rueda de prensa semanal que organizaba el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, conocida como “LA Semanal con la prensa”.

Esta iniciativa fue lanzada formalmente en agosto de 2023, con el propósito de crear un espacio regular de interacción entre el mandatario, su gabinete y representantes de los medios de comunicación tradicionales y alternativos.
Pero, desde el pasado 8 de diciembre de 2025 sufrió un parón en sus emisiones y ayer se informó a la opinión pública que el mandatario no continuaría con la rueda de prensa semanal, al menos por el momento, sin que se detallara una fecha precisa para su reanudación.
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El comunicado oficial citó la necesidad de realizar ajustes tecnológicos orientados a eficientizar la participación de periodistas y democratizar aún más el espacio, pero dejó sin fecha el retorno de esta práctica.
En La Semanal, las participaciones de algunos periodistas eran posteriormente explotadas incluso por la oposición política aunque no dejaba de ser un espacio idóneo para la comunicación frontal y abierta.
La aparición de “LA Semanal” generó que en la Fuerza del Pueblo de emular el formato anunciando como contrapeso "a la propaganda del gobierno" La Voz del Pueblo con Leonel Fernández haciendo de conductor.

La Voz del Pueblo implicaba una presentación pública los lunes por la mañana para analizar temas de interés nacional y expresar puntos de vista sobre la vida pública.
No obstante, a lograr incidir en La Semanal (lo que se hablaba en la mañana en La Voz del Pueblo producía interacciones en la tarde en el espacio gubernamental) no se sostuvo de manera periódica.
Tuvo un inicio prometedor, pero luego enfrentó interrupciones frecuentes: comenzó, se suspendió, volvió durante el periodo electoral y, tras el cierre del proceso comicial, quedó relegado o en un segundo plano sin continuidad estable.
En el contexto de los partidos políticos, actualmente es el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) el único que mantiene una rueda de prensa que se realiza cada lunes a las 10 de la mañana.
Sin embargo, esta no es protagonizada por la dirección máxima del partido ni por su presidente; en su lugar, portavoces de diversas secretarías emiten opiniones sobre temas específicos que consideran relevantes, tema — en muchos casos — vinculado a la gestión gubernamental, sin que el líder principal del partido sea quien encabece el espacio.
Costumbre regional
En contraste con la situación dominaba varios países de América Latina han desarrollado formatos de comunicación política que, aunque no siempre exentos de controversia, han exhibido mayor continuidad.
Uno de los casos más emblemáticos en la región fue el de Venezuela bajo el presidente Hugo Chávez, con el programa Aló Presidente. Este espacio, que se transmitió de 1999 a 2012, consistía en un programa dominical en el cual el mandatario hablaba directamente con la población desde distintos lugares del país, abordando temas políticos, económicos y sociales.
Aló Presidente funcionó como un vehículo de comunicación directo, aunque con una fuerte carga de propaganda oficial, extensión temática y duración considerable en cada emisión.
Posteriormente, otros líderes venezolanos mantuvieron prácticas comunicativas afines.
Más allá de los discursos públicos, el diputado y dirigente chavista Diosdado Cabello ha conducido desde hace años un programa político de televisión — Con El Mazo Dando — transmitido semanalmente y orientado al análisis político y a la crítica de opositores desde la plataforma del oficialismo.

En México, el modelo de comunicación más conocido en tiempos recientes son las “mañaneras” instauradas por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y, con adaptaciones, continuadas por su sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum.
Estas ruedas de prensa diarias, realizadas todas las mañanas y transmitidas en vivo, han representado una forma sostenida y regular de comunicación presidencial, con acceso directo de los periodistas para formular preguntas y con un alto nivel de exposición pública.