Heroínas cotidianas

Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.
Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.

Los días se nos pasan corriendo, cumpliendo, resolviendo y tachando pendientes… días en los que el reloj manda y el cuerpo obedece, aunque por dentro haya señales, silenciosas e insistentes, que piden una pausa.

El fin de semana asistí a un encuentro que, sin proponérselo, me obligó a mirarme con más honestidad. ARS Primera reunió a más de 200 mujeres bajo un concepto poderoso: “Heroínas Cotidianas”. La iniciativa reconocía a quienes, desde el engranaje administrativo del sistema de salud, sostienen procesos, acompañan pacientes y hacen posible que todo funcione.

Mientras escuchaba historias, observaba rostros atentos, cansados y comprometidos a la vez, pensé en algo que va más allá de ese sector. Pensé en nosotras, en cada una de nosotras.

Porque, aunque no llevemos uniforme ni estemos dentro de un centro médico, muchas vivimos desde ese mismo lugar invisible donde se sostiene la vida de otros. Organizamos, cuidamos, resolvemos y acompañamos.

Somos ese hilo que evita que las cosas se rompan. Y en ese ejercicio constante de dar, a veces olvidamos lo más básico: cuidarnos.

Estamos acostumbradas a la prisa, a normalizar el agotamiento y postergar lo propio con la excusa de lo urgente. Y no siempre nos damos cuenta de que ese descuido no es solo físico, es emocional y mental. Con raíces profundas.

En ese espacio también se habló de empatía, comunicación y bienestar. Escuchar a la doctora Alexandra Híchez recordar la importancia del equilibrio personal en medio del servicio a otros fue casi un llamado de atención porque cuidar a los demás, debería comenzar por una misma.

Y quizás ahí está la reflexión más incómoda: ¿en qué momento dejamos de ser prioridad en nuestra propia vida?

Nos gusta pensar que ser fuertes es poder con todo. Que ser responsables es no fallar. Que ser valientes es seguir, aunque duela. Pero hay otra forma de heroísmo, una menos visible, pero igual de necesaria: detenerse, escucharse y decir ‘hasta aquí’ cuando el cuerpo lo pide. Es simple, aunque parezca complejo: atender una emoción antes de que se convierta en desgaste. Elegirse.

Transformar nuestras vidas
No necesitamos tener capa para transformar nuestras vidas, decía el concepto del evento. Y es cierto. Pero tampoco se necesita llegar al límite para entender que merecemos bienestar.

Salí de ese encuentro agradecida. No sólo por el reconocimiento que promueve ARS Primera hacia quienes sostienen el sistema desde dentro, sino por recordarnos, a todas las presentes, que debemos mirarnos de frente y cuidarnos.

Todas las mujeres somos heroínas cotidianas, desde el hogar y desde el trabajo, sin embargo, debemos recordar que incluso las heroínas necesitan descanso.
Necesitamos espacios donde no tengamos que ser todo, donde podamos volver a nosotras
Y, tal vez, hoy sea un buen día para empezar.