Hay que seguir fuñendo
En este país, aunque se cacaree como gallina, no es posible que a cuestiones importantes se les preste la debida atención.
Aunque lluevan las denuncias y reclamos sobre diferentes problemas, siempre caen en el vacío, sin que nadie, especialmente los que tienen la posible solución en sus manos, poga caso ni preste la mínima atención, es una especie de “a lo que coja mi bon”.
Parece que en estos, casos como en m uchos otros, se aplica el dicho de que “el dominicano tiene muy mala memoria”. Sin embargo, los que conocen bien su sicología aseguran que esa mala memoria solo la ponen en práctica “cuando le conviene”.
Habrá que convertirse en papagayo y no flaquear nunca, para que quizá algún día se cansen de escuchar los mismos reclamos.
Por ejemplo, ¿ cómo es posible que a estas alturas, a casi 20 años todavía haya que estar pidiendo como verdaderos papagayos, la terminación del Albergue Olímpico?
Usted podrá decir que están “jartos” de leer y escuchar la misma cantaleta, pero la verdad es que hay que seguir y repetirla, para ver si algún día se le buscan soluciones a problemas más viejos que Matusalén.
leídas
