Hamas e Israel
Desde hace días, una parte de la atención cotidiana se reparte entre el acontecer nacional, matizado por el cobro de impuestos adicionales, reclamos de aumentos de sueldos, y la violencia en el país que no cesa a pesar de los esfuerzos de las autoridades competentes. La otra parte en el acontecer internacional, dominada por el conflicto de guerra entre Hamas e Israel.
Hamas, es el acrónimo árabe del Movimiento de Resistencia Islámico, perteneciente a la rama Sunni de los islamistas, que gobierna los territorios Palestinos desde 2006, en medio de las tierras cedidas a Israel en 1948 a partir del abandono inglés del área, que desde antes de tiempos bíblicos vienen disputando el mundo judío y el islámico. Los territorios Palestinos incluyen una franja de terrenos al suroeste de Israel, reconocidos por Naciones Unidas en 2012, denominada Gaza.
Pecando de simplificar los términos del conflicto, los territorios palestinos de Gaza formaban parte del imperio Otomano, habiendo sido posteriormente ocupados por Turquía, Inglaterra, Egipto, y el propio Israel.
A pesar de los múltiples esfuerzos de negociación de paz, desde 1948 que esos territorios estaban bajo el protectorado de Egipto, los habitantes de la franja de Gaza e Israel han estado en conflicto bélico, situación surgida del reclamo histórico de dichos territorios por ambos pueblos, el palestino y el judío.
Lo cierto es, que la más reciente invasión por parte de Israel es justificada como acción militar para eliminar el disparo de cohetes desde Gaza hacia Israel, acción que ha producido enorme cantidad de muertes de civiles palestinos, ya que Hamas aprovecha las instalaciones sanitarias y educativas para emprender sus acciones bélicas.
¡Basta ya! Que se imponga la sensatez entre estos pueblos de manera que no se presten de carne de cañón de los intereses de potencias extranjeras y que prevalezca el diálogo entre esos pueblos.
