Medellín, Colombia.-Así como ocurrió con Pablo Escobar en Colombia, también en República Dominicana y otros países de la región los grandes narcotraficantes se dejaron seducir por el lujo, el poder simbólico del patrimonio y la falsa legitimidad que otorgan los bienes materiales.
Mansiones, fincas, yates, relojes, apartamentos de alto valor y extensiones de tierra se convirtieron durante años en la forma más eficaz de lavar dinero y asegurar la supervivencia económica del crimen organizado.
Uno de los ejemplos es la hacienda La Manuela, ubicada en la zona de Guatapé, en Medallín, hoy bajo custodia del Estado colombiano y convertida en un punto turístico visible desde el embalse del Peñol. Aunque actualmente sólo quedan ruinas, en su momento fue una de las tantas propiedades privadas ostentosas de Escobar.
La finca contaba con piscina, canchas de tenis, campo de fútbol que también funcionaba como helipuerto, establos, casa de huéspedes, muelle para hidroaviones, accesos especiales, árboles traídos de distintas partes del mundo y seguridad armada permanente. La casa principal estaba lujosamente decorada e incluía su propia discoteca.

En 1993, el complejo fue destruido por el grupo Los Pepes (perseguidos por Pablo Escobar), quienes colocaron cerca de 200 kilos de TNT en el centro de una fuente del lugar, dejándolo prácticamente inhabitable.
El patrimonio
Durante décadas, cuando los narcotraficantes eran arrestados y cumplían condenas, muchos lograban recuperar los bienes adquiridos con dinero ilícito. Esa lógica empezó a romperse con la creación de la figura de la extinción de dominio, hoy vigente en países como Colombia, México, El Salvador, Perú y República Dominicana.
Como explica el jurista y decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad APEC, Alejandro Moscoso Segarra, en el caso dominicano esta figura se introdujo por primera vez en la Constitución de 2010, que reconoce el derecho de propiedad, pero excluye de protección constitucional a los bienes adquiridos de manera ilícita. A partir de ahí, se ordenó la creación de una ley especial que regula el procedimiento, las autoridades competentes y las garantías procesales.
Es importante señalar que esta normativa incorpora principios esenciales del debido proceso: derecho de defensa, contradicción, publicidad, motivación de las decisiones y protección de terceros adquirentes de buena fe.
La extinción de dominio es una figura jurídica de carácter patrimonial y autónomo, mediante la cual el Estado puede declarar la pérdida definitiva de bienes que tengan origen o propósito ilícito, sin necesidad de una condena penal previa contra la persona titular de esos bienes.
Atacar sus finanzas
Como señala Moscoso Segarra, “el combate al crimen organizado no puede limitarse a encarcelar personas; debe desarticular su estructura económica”.
Las incautaciones de drogas afectan el producto inmediato del delito; la extinción de dominio afecta el resultado acumulado del delito. Juntas, ambas herramientas buscan cerrar el ciclo financiero del narcotráfico.

En el sector inmobiliario esto resulta especialmente relevante, ya que los inmuebles se han convertido en uno de los principales vehículos para lavar dinero y dar apariencia de legalidad a capitales ilícitos.
El caso de La Manuela demuestra que incautar drogas o arrestar personas no basta si el capital ilícito ya fue convertido en patrimonio.
En los últimos cinco años, las autoridades dominicanas han duplicado la cantidad de drogas incautadas en comparación con los 16 años previos.
Entre agosto de 2020 y octubre de 2025 fueron decomisados más de 159 mil kilogramos de sustancias narcóticas a nivel nacional, a los que se suman más de 67 mil kilogramos incautados en operaciones internacionales.
Durante ese período fueron arrestadas más de 187 mil personas y se ocuparon miles de bienes vinculados al narcotráfico y el lavado de activos, entre ellos vehículos, embarcaciones, aeronaves, armas de fuego, dinero en efectivo e inmuebles.
Antes de la existencia de la ley de extinción de dominio, villas, fincas, yates, casas, apartamentos, vehículos de lujo, relojes y grandes extensiones de tierra tuvieron que ser devueltos a personas implicadas en hechos delictivos.
Turismo
140 Mil dominicanos.
Han visitado Colombia, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores. Para visitarlo no se requiere visa.
Entrevista.
Alejandro M. Segarra
¿De qué es referente La Manuela?
La Hacienda La Manuela es el referente de que el narcotráfico no sólo opera mediante redes de personas, sino a través de infraestructuras patrimoniales complejas.
¿Cómo contribuye la Ley de Extinción de Dominio como barrera para los delincuentes?
Con el proceso de extinción se destruye esa base material al privar definitivamente a las organizaciones criminales de los bienes que servían para ocultar capitales o lavar dinero.
¿Esta figura puede actuar con mayor eficacia?
Como no depende de una condena penal previa, esta figura actúa con mayor eficacia, desarticulando el núcleo económico en que se apoya la actividad criminal, aun después de que los responsables directos han muerto.
¿Por qué es importante esta figura jurídica?
Esta figura jurídica es una barrera importante partiendo de que no se limita a un decomiso puntual, sino que impide la reintegración del bien a la economía legal, la extinción declara que el derecho de propiedad nunca fue legítimo, cerrando la posibilidad de la recuperación.
¿Por qué atacar el patrimonio resulta determinante frente a sólo sancionar la conducta penal?
Analizándolo desde la perspectiva jurídico-criminal, la conducta penal es sustituible; el patrimonio no. Las estructuras criminales sobreviven a la prisión o muerte de sus líderes porque conservan activos, flujos financieros y bienes importantes.
¿Qué implica atacar el patrimonio del narco?
Enfrentar el patrimonio implica desarticular la lógica empresarial del crimen organizado, evitando que estas estructuras reaparezcan como empresas legales. la Ley de Extinción de Dominio rompe la continuidad económica, que es la verdadera razón de la existencia de las organizaciones criminales.
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Dayana Acosta
Periodista dominicana con maestría en Comunicación Corporativa y Gerencia Hospitalaria y Seguridad Social. Apasionada de la investigación y de contar historias con propósito.