Guerra sin pausa en el Mundial

Hugo López Morrobel
Hugo López Morrobel

El enfrentamiento de hoy entre Inglaterra y Argentina, en el marco de la semifinal del Mundial de Fútbol 2026, tiene características muy especiales que están marcadas por la “Guerra de las Malvinas”, que se materializó durante 72 días entre ambos países, desde el 2 de abril al 14 de junio de 1982.

Aunque la lucha por un boleto a la gran final, es “puramente deportiva”, las confrontaciones históricas entre ambas partes, conllevan por necesidad, a rememorar ese conflicto bélico, que por cierto, aunque no logró sus objetivos en el campo bélico, unificó en ese lapso , cosa muy extraña, a la mayoría de los países latinoamericanos, en favor de la causa argentina.

Es la primera vez que ambas naciones se enfrentan en una semifinal de una Copa Mundial, aunque en cinco oportunidades se han visto de frente en partidos previos, como en 1962, 2002, y luego en cuartos de final en 1966 y 1986, y en octavos de final en 1998.

Las autoridades en Atlanta, lugar donde se desarrollará el encuentro, están desde hace unos días, en “alerta roja”, dada las altas probabilidades de estallidos de violencia entre fanáticos, y que se tome como dice Lionel Scaloni, el técnico argentino quien afirma que solo se trata de “un partido de fútbol”.

Pero como dice el refrán: “Una cosa piensa el burro, y otra quien lo apareja”, es decir, el acontecimiento de Las Malvinas, a pesar de los años, se mantiene vivo.

Lo ideal sería que todo pase sin ningún inconveniente de violencia, como se ha desarrollado hasta ahora, y que gane Argentina.

Si eso sucede, medirá a España, que ayer logró su pase a la final con un triunfo claro ante la selección de Francia, que estuvo muy por debajo de las proyecciones, ante el empuje de los ibéricos en todoel partido, que concluyó 2-0.

Sobre el autor

Hugo López Morrobel

Hugo López Morrobel es un destacado periodista deportivo dominicano que, aunque inició su formación en Ingeniería Electromecánica en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, encontró su verdadera vocación en el periodismo. Su carrera comenzó en Radio Televisión Dominicana a finales de la década de 1960, cuando, por casualidad, se le asignó cubrir deportes en ausencia de otro periodista.