Roma, (EFE).- El mundo de la música recordará este próximo martes los 125 años de la muerte de Giuseppe Verdi, figura que transformó la lírica universal y forjó la identidad nacional italiana como autor del “Va pensiero”, un himno oficioso que, más de un siglo después, todavía “canta” a la libertad en Italia. Nacido cerca de Parma (norte de Italia), Verdi (1813-1901) trascendió el ámbito musical para convertirse en un pilar de la unificación italiana.
A pesar de los obstáculos iniciales, como el rechazo del Conservatorio de Milán por su edad, el fracaso estrepitoso de su segunda ópera, “Un giorno di regno”, y la trágica muerte de sus dos hijos y su esposa en apenas dos años, con solo 34 años ya gozaba de fama internacional. Su talento se hizo evidente con su tercera ópera, 'Nabucco'(1842), cuyo coro de los esclavos, 'Va Pensiero', se consolidó como himno sentimental y oficioso de Italia.
Con su muerte, el 27 de enero de 1901, tras cinco décadas de éxito y una carrera inabarcable, Italia perdía a una de sus mentes más brillantes, dejando paso a un legado que hoy sitúa sus composiciones como las más representadas en los circuitos internacionales junto a las de Mozart y Puccini.
El compositor de una Italia en formación Seguidor incansable de los ideales liberales en Europa, Verdi se convirtió en el cronista de una Italia fragmentada y trasladó a sus partituras el ardiente deseo de los revolucionarios y de los partidarios de la unificación.
Aunque no fue un revolucionario de barricada como Garibaldi, su propio apellido se convirtió en un lema para los partidarios de la unidad- el acrónimo VERDI (Vittorio Emanuele Rey de Italia, primer monarca del país unido) permitía vitorear al futuro monarca bajo la apariencia de un aplauso musical.
Su compromiso fue tan profundo que llegó a ser diputado en el primer Parlamento del país (1861) y plasmó sus críticas al poder clerical en obras de gran como 'Don Carlos' (1867).
Durante más de 50 años de éxito internacional, Verdi ascendió al olimpo de los compositores con títulos inmortales como 'Rigoletto' (1851), conocida por su complejidad dramática y su famosa aria 'La donna è mobile', o 'La Traviata’ (1853), una de las obras más representadas de la historia. El funeral de un “padre de la patria”
Verdi falleció el 27 de enero de 1901 a los 87 años y tras días de agonía en su suite del Grand Hotel de Milán, a pocos pasos de La Scala, el teatro que fue testigo de su ascenso a la gloria.
Aunque solicitó un funeral discreto y modesto, que en un primer momento se le otorgó, finalmente se celebraron unas segundas exequias multitudinarias un mes después de la muerte.
Más de 300.000 personas acompañaron el féretro hasta la Casa de Reposo para Músicos, un hogar para músicos jubilados que él mismo fundó y financió, y que siempre consideró su “obra más bella". Un legado vivo 125 años después Desde La Scala de Milán hasta el Metropolitan de Nueva York, más de un siglo después de su muerte, las partituras de Verdi continúan siendo el motor de los principales teatros del mundo por su innegable calidad y la vigencia de sus pasiones.
Este aniversario coincide con la adquisición por parte del Ministerio de Cultura de Italia de Villa Verdi, su última residencia, ubicada en Sant’Agata di Piacenza (norte), que será convertida en un centro cultural dedicado a la música y la historia del siglo XIX. La mansión, rodeada de hermosos jardines, había sido abandonada por sus herederos, pero ahora se transformará en un importante punto de referencia para la cultura italiana. EFE
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