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Futuro del socialismo venezolano

Las recientes elecciones presidenciales chilenas provocan la sana intención de abrir un debate sobre el pinochetismo, y también sobre el futuro del socialismo en Venezuela. Trataremos sobre lo segundo, aunque no hay tal socialismo en Venezuela.

El “socialismo” está en crisis, y no lo está a corto plazo, sino que luce entrar en una fase indefinida; un socialismo que no puede denominarse “real”, pues, sería una corriente del marxismo, y no lo es. Parece ser una degeneración del socialismo que, a pesar de haber triunfado en un aparente campo de batalla, terminó transformando todas sus estructuras político-estatales en lo pequeño-burgués.

Este socialismo venezolano ha surgido semejante al de Cuba, obedeciendo a una “revolución desconocida”. En un ejemplo más ilustrativo, sus líderes sólo hablan del “juego de la vida, en contra de los fascistas”, no se escucha ni se refieren a la doctrina marxista del pasado.

Al analizar a los gobernantes latinoamericanos, la trayectoria a las que ellos dicen estar sujetados, es al denominado socialismo democrático, que resulta difícil reconocer, dado que estos se inspiran sólo en la ideología de izquierda, y su viejo ideal de justicia, de moral, y la obstinada razón de ser socialistas, adversando siempre y en todo momento, de la filosofía capitalista y el modelo de economía occidental.

El concepto de “socialismo democrático”, y muchas instituciones sociales a las que les falta el carácter de “democráticas” resulta muy complicado. La crítica internacional a Venezuela es que no es una democracia, y sin democracia no puede haber socialismo democrático.

A Maduro le gusta decir “nuestro señor Jesucristo”, pero el Foro Penal de Venezuela alertó de que, al 18 de diciembre de 2025, hay 893 presos políticos.

A diferencia de los países nórdicos, la corriente política y económica del socialismo democrático está determinada a buscar cómo reducir las desigualdades sociales y garantizar derechos básicos (como salud, educación y trabajo), usando una democracia en la que no haya ni dictadura ni autoritarismo.

El pseudo-socialismo venezolano no transcurre en paz, ni en armonía, en lo que atañe a la defensa de la democracia, que entraña la celebración de elecciones libres, pluralismo político y respeto a los derechos humanos.

Pero no sólo eso: está la historia reciente, de lo que sin duda es la causa que ha generado la actual crisis, como se sabe, fueron las elecciones muy cuestionadas por organismos internacionales, la persecución o limitación de la oposición, el inusual y brutal poder concentrado en el presidente Maduro, y la manera que el gobierno ha estado manejando los medios de comunicación, de manera cerrada y controlada, pero también poco serio para la gravedad del momento político.

¿Qué tendría que suceder para resolver, sino toda la crisis, al menos la actual que esta relacionada con el embargo/sanciones marítimas en contra de Venezuela? Ni Chávez ni Maduro supieron avanzar democráticamente frente a estos desafíos.

Pero si al menos, se llevaran a cabo cambios políticos reales, si reconocieran los resultados electorales (voluntad popular), si liberaran a los presos políticos, se pudiera llegar a una negociación internacional, o a una salida pactada.

El socialismo venezolano surgió de la revolución bolivariana (una revolución desconocida); ni el propio Marx lo hubiera creído posible.

La verdadera causa de su fracaso está en la separación de los poderes del Estado, en que el ideal socialista que anuló prácticamente las funciones de los poderes del Estado. Ellos son la cimiente de la democracia, así como la alternancia.

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