Fusiones, fortalezas, perjuicios, realidades

Frederich E Berges
Frederich E Berges

Una fusión por absorción entre empresas se da cuando dos o más empresas se unen jurídicamente, combinando sus capitales, con el propósito de perseguir un mayor bienestar para sus accionistas, sea mediante el logro de sinergias y eficiencias adicionales, un mejor posicionamiento en el mercado, o fortaleciendo su presencia frente a hechos imprevistos o cambios de legislación.

Tal ha sido el caso del recién anunciado Centro Financiero BHD León, el cual reunirá lo mejor del Banco BHD y sus filiales, con las del Banco León y sus compartes.

Mediante la combinación de capitales, carteras de créditos y depósitos, esta nueva entidad será la tercera más grande del país, tras el Banco de Reservas y el Banco Popular Dominicano, pero alcanzando dimensiones para poder competir con los dos colosos, de tú a tú.

Esta iniciativa, con amplio respaldo de la prestigiosa familia León, quienes al sustituir el capital de la necesitada Banca Sabadell, readquieren posiciones activas en el espectro empresarial, complementadas con la participación en la transacción Orange-Tricom-Altice.

Lo que hay que cuidar en esta clase de transacciones de ventas, fusiones y demás, es que no ocurra como en otras similares, donde el perdedor ha sido el consumidor, quien se ha visto con tarifas de servicios incrementadas y una notable reducción en la calidad de los servicios recibidos, a cambio de que los inversionistas puedan maximizar su inversión, extrayendo la mayor cantidad de beneficios con la menor inversión adicional posible.

Estamos seguros que este no es el caso del BHD León, capitaneado por accionistas, consejos de administración y ejecutivos de primera línea, que a lo largo de sus trayectos profesionales han mostrado sus compromisos de servir correctamente a la comunidad.

Saludamos esta fusión y ojalá algo similar ocurra pronto entre otros bancos y asociaciones de ahorros y prestamos.