EE.UU. — Una potente tormenta azotaba la Costa Este de Estados Unidos el sábado, y los meteorólogos advirtieron de fuertes vientos, inundaciones e intensas nevadas, incluso en comunidades costeras del sureste más acostumbradas a los huracanes que a las ventiscas. Las temperaturas cayeron en picado mientras decenas de miles de hogares y negocios seguían sin electricidad.
En Myrtle Beach, Carolina del Sur cuyo emblema oficial tiene un sol, palmeras y una gaviota— se esperaban 15 centímetros (6 pulgadas) de nieve. La ciudad no tiene equipos quitanieves, y las autoridades planeaban “utilizar lo que podamos encontrar”, dijo el alcalde, Mark Kruea.
Se pronosticaban temperaturas bajo cero hasta febrero, con fuertes nevadas en las Carolinas, Virginia y el noreste de Georgia durante el fin de semana, incluyendo hasta 30 cms (un pie) en algunas zonas de Carolina del Norte. También se dijo que es posible que nieve desde Maryland hasta Maine.
De acuerdo con los meteorólogos, el viento y la nieve podrían provocar el sábado por la noche y la madrugada del domingo condiciones de ventisca antes de que la tormenta se desplace hacia el mar.
Se espera que el frío glacial llegue al sur de Florida.
Los termómetros rondaron los -10º Celsius (unos 10º Fahrenheit) en Nashville, Tennessee, y la frustración se apoderó de quienes llevan una semana sin electricidad.
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Terry Miles, un trabajador de la construcción de 59 años que no tiene luz en casa desde la tormenta del domingo pasado, recurrió a una freidora de pescado para calentarse y se preocupó por el riesgo de intoxicación de monóxido de carbono.
“Estoy arriesgándome a matarme a mí mismo y a mi esposa, porque (…) ¿Por qué?”, dijo Miles después de asistir a una conferencia de prensa del Servicio Eléctrico de Nashville para mostrar las reparaciones realizadas por la empresa en postes y en el tendido eléctrico.
Más de 170,000 hogares y negocios seguían sin suministro eléctrico principalmente en Mississippi y Tennessee, según la web de seguimiento de cortes de energía poweroutage.us. La cicla incluía a más de 57.000 clientes en Nashville hasta el viernes por la noche.
El gobernador de Tennessee, Bill Lee, dijo que compartió su “gran preocupación” con los responsables del Servicio Eléctrico de Nashville, y apuntó que los residentes “necesitan un calendario claro para el restablecimiento del suministro, transparencia sobre el número de operarios movilizados y una mejor comprensión de cuándo terminarám las obras en sus vecindarios”.
La empresa defendió su actuación alegando que la tormenta de la semana pasada no tenía precedentes.
Las autoridades de Mississippi indicaron que la enorme tormenta invernal fue la peor en el estado desde 1994. Se abrieron alrededor de 80 refugios y efectivos de la Guardia Nacional repartieron suministros en camiones y helicópteros.
Los expertos advirtieron sobre el aumento del riesgo de hipotermia. La congelación también era una preocupación en el sur, donde puede que algunos no tengan ropa de abrigo adecuada, dijo el doctor David Nestler, especialista en medicina de urgencias en la Clínica Mayo en Minnesota.
Más de 100 personas han muerto desde Texas hasta Nueva Jersey, aproximadamente la mitad de ellas en Tennessee, Mississippi y Luisiana. Mientras que algunos decesos se han atribuido a la hipotermia, se sospecha que otros están relacionados con la exposición al monóxido de carbono. Las autoridades no han ofrecido detalles concretos sobre algunas de las muertes.
En Carolina del Norte, cientos de soldados de la Guardia Nacional se alistaban para ayudar y los trabajadores estatales trabajaron para preparar las carreteras.
La ciudad de Wake Forest vio un flujo constante de gente que llenaba tanques de propano el viernes en Holding Oil and Gas. Uno de ellos era José Rosa, que llegó allí tras haberlo intentado en otros tres sitios antes.
“Estoy aquí con este frío, y no me gusta”, dijo Rosa mientras sostenía un tanque de nueve kilos (20 libras).
En el condado de Dare, donde se encuentran gran parte de los Outer Banks de Carolina del Norte, los residentes estaban preocupados de que más casas desocupadas en comunidades como Rodanthe y Buxton pudieran derrumbarse sobre el océano Atlántico.
Los periodistas de The Associated Press Jeff Martin en Kennesaw, Georgia; Jeffrey Collins en Columbia, Carolina del Sur; Gary Robertson en Raleigh, Carolina del Norte; Jonathan Mattise y Travis Loller en Nashville, Tennessee; Allen G. Breed en Wake Forest, Carolina del Norte; Sarah Brumfield en Washington; David Fischer en Fort Lauderdale, Florida; Devi Shastri en Milwaukee y Hallie Golden en Seattle contribuyeron a este despacho.