“Fue una pérdida colectiva”: psiquiatra analiza dolor tras eliminación de RD en Clásico Mundial
Especialista revela cómo el país vivió un “duelo colectivo” tras caer ante Estados Unidos en el Clásico Mundial de Béisbol 2026
Santo Domingo.- La derrota siempre duele. Pero cuando se trata de un país beisbolero como República Dominicana, el golpe trasciende el terreno de juego.
La eliminación ante Estados Unidos en la semifinal del Clásico Mundial de Béisbol 2026 no solo dejó fuera a una de las selecciones favoritas, sino que generó un sentimiento colectivo de tristeza, frustración y vacío que aún se percibe en las calles.
El partido, definido con el último lanzamiento, puso fin al invicto dominicano en el torneo.
La novena dominicana llegaba como una de las más sólidas, mientras que el conjunto estadounidense había mostrado vulnerabilidades, incluyendo una derrota previa ante Italia. Sin embargo, en el béisbol como en la vida no siempre gana el favorito.

Más allá del resultado, lo ocurrido abre una conversación más profunda: ¿por qué duele tanto perder un juego? ¿Por qué un evento deportivo puede provocar un sentimiento tan cercano al duelo?
El país que jugó unido y perdió unido
Durante días, República Dominicana vivió al ritmo del Clásico Mundial. Cada noche, millones de personas se reunían frente a televisores, en colmadones, hogares y espacios públicos, impulsando a su equipo.
La conexión era total.
“Cuando alguien es muy fanático de un equipo, no solo le gusta, se identifica con él. El equipo pasa a formar parte de su identidad, de su rutina y hasta de su sentido de pertenencia”, explica la psiquiatra Yudelka Tronilo al Periódico El Día.

Esa identificación convierte cada victoria en una celebración nacional… y cada derrota en una herida compartida.
“Es un sentimiento de pérdida colectiva”
Para la doctora Tronilo, lo ocurrido tras la derrota dominicana no es exagerado ni casual. Tiene una explicación emocional clara.
“Realmente es un sentimiento de pérdida colectiva. Perdimos esa emoción que duró siete días, dos semanas, en las que estábamos todas las noches empujando al equipo”, señala.
La especialista describe cómo ese vínculo emocional genera una especie de “vacío” cuando el equipo queda eliminado.

“Básicamente nos arrancaron la victoria. En muchos sentidos incluso se siente injusto”, afirma, aludiendo también a las polémicas decisiones arbitrales que rodearon el partido.
Esa percepción de injusticia como jugadas discutidas o decisiones dudosas intensifica aún más la reacción emocional.
“No apagaron el hacho, literalmente, en buen dominicano, y de mala manera”, agrega.
La tristeza que se siente en la calle
El impacto no se queda en lo individual. Se transforma en una experiencia colectiva visible.
Tronilo compara esta reacción con otros momentos de impacto social.
“Es un país completo. Tú salías a la calle y lo sentías. Aunque no tuvieras un familiar o un conocido afectado, tú percibías el dolor en el ambiente”.

La psiquiatra recuerda cómo, tras eventos de alto impacto emocional, el comportamiento social cambia, menos ruido, menos entusiasmo, una sensación general de “apagón emocional”.
En este caso, la diferencia es que el país venía de un pico de alegría.
“Era algo de alegría. Teníamos exposición mundial, estábamos en el centro de atención. Cuando te quitan eso, te da un bajón fuerte”, explica.
Los jugadores también sufren
Mientras los fanáticos procesaban la derrota, en el terreno y el clubhouse el dolor era aún más intenso.
El gerente general del equipo dominicano, Nelson Cruz, destacó el compromiso del grupo y reveló el impacto emocional que dejó la eliminación.

Según relató, varios jugadores rompieron en llanto tras el partido.
“Los jugadores lloraron por la forma en cómo vieron desvanecerse el sueño de levantar la corona”, expresó.
La imagen rompe con la percepción de frialdad en el deporte profesional. Detrás de cada uniforme hay seres humanos que también cargan expectativas, presión y emociones.
La carga emocional del atleta
La doctora Tronilo también abordó el impacto psicológico en los propios deportistas, especialmente tras derrotas decisivas.

Describe escenas comunes tras este tipo de partidos los jugadores que no logran dormir, tienen petición mental de jugadas clave y sensación de culpa pues nadie quiere que le hagan el último out.
Preparación mental: la nueva clave del deporte
Ante esta realidad, el deporte profesional ha comenzado a dar mayor importancia a la salud mental.
Tronilo explica que hoy en día muchos equipos trabajan activamente en la preparación psicológica de los atletas.
“Ahora se está preparando mucho al pelotero para que entienda que esto es un momento que no va a definir su carrera”, señala.
La especialista enfatiza que el béisbol, en particular, tiene un componente impredecible que escapa al control humano.

“Tú puedes tener el mejor equipo, prepararte al máximo, y aun así no ganar. Hasta el viento puede influir en que una pelota no sea jonrón”, explica.
Esa incertidumbre obliga a los jugadores a desarrollar resiliencia.
“Hay un componente de suerte que tú tienes que saber manejar y enfrentar”, añade.
La lección para fanáticos y jugadores
El aprendizaje, de acuerdo con la experta en salud mental, no es solo para los pelotero y atletas en general. También aplica para los fanáticos.
“El manejo de las emociones es clave. Tú tienes que aprender cuándo es un momento y cuándo no quedarte estancado en ese momento”, sostiene.

El problema surge cuando la persona se queda atrapada en la frustración.
“No me puedo quedar en ese juego, en ese error. Tengo que enfocarme en lo que viene”, explica, trasladando la lógica deportiva a la vida cotidiana.
Más que un juego
La derrota de la República Dominicana ante Estados Unidos no fue solo un resultado deportivo. Fue un fenómeno social.

Un país que celebró unido, también sintió la caída en conjunto.
Desde las lágrimas de los jugadores hasta el silencio en las calles, pasando por la frustración de los fanáticos, el episodio confirma el poder del deporte como generador de identidad y emociones colectivas.
Y aunque el marcador final quedó 2-1, el impacto va mucho más allá de una pizarra.
Porque, como explica la doctora Tronilo, cuando un equipo representa tanto, perder no es solo perder un juego.
Es, por un momento, sentir que algo propio también se ha ido.
