Fue bola, pero…

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Pueden decirse o escribirse mil excusas o patalear, pero perdimos. Ahora bien, aun con el empate en tercera y un superbo próximo bateador, es un ejercicio fútil afirmar otra verdad de magnitud galáctica: con el árbitro en contra cualquiera pierde.

Ese último lanzamiento fue bola, no strike. Para llorar en criollo, ¿ahora qué hagamos? El dueño de la orquesta decide qué música se toca, pero un público inconforme le deja la pista vacía. Eso lo saben los jefes de la MLB, que quizás presten oídos a lo que tengan que decir quienes participando en su torneo clásico de béisbol lo convierten en un espectáculo mundial muy rentable puntualmente.

También aumenta la popularidad internacional de la pelota. Sin ser experto, tengo tres sugerencias. Primero, mejorar cómo se deciden los grupos o rondas.

No es lo mismo llegar a semifinales venciendo a equipos fuertes que chupando mangos bajitos. Segundo, igual que en otros juegos, la verificación por video grabación debe tumbar cualquier decisión cuestionada. Lo que es igual no es ventaja.

Y tercero, los referís, humanos al fin, no deben ser de igual nacionalidad que alguno de ambos equipos del juego que arbitran.

El concepto del “fair play” es un orgullo de la legalidad estadounidense, originado en el deporte. Sería penoso invocar la legalidad para mejorar este negocio deportivo. ¡Play ball! (Y que viva el glorioso Licey!).