Santo Domingo.-Muchas familias consideran normal que una persona mayor pierda fuerza, camine más despacio o necesite ayuda para levantarse de una silla, pero detrás de esos cambios puede estar el síndrome de fragilidad, condición geriátrica que incrementa el riesgo de caídas, hospitalizaciones, discapacidad y pérdida de independencia si no se identifica y atiende a tiempo. Así lo explica el geriatra Jhonatan Abreu, presidente de la Sociedad Dominicana de Geriatría e integrante del Centro de Atención Primaria y Especialidades (CAPE), en Rancho Arriba, San José de Ocoa, quien advierte que la detección temprana es clave.
¿Qué es el síndrome de fragilidad y por qué se debe hablar de él?
Es un estado de mayor vulnerabilidad del organismo que reduce la capacidad del adulto mayor para responder a situaciones cotidianas o enfermedades. Muchas veces se confunde con el envejecimiento normal, pero no lo es. La fragilidad aumenta el riesgo de caídas, hospitalizaciones, dependencia e incluso mortalidad.
¿Para ellos es normal perder fuerza o caminar más lento?
No necesariamente. Se ha normalizado pensar que esos cambios son inevitables, pero pueden ser señales tempranas de fragilidad. Cuando una persona mayor comienza a perder fuerza, tiene dificultades para levantarse de una silla o disminuye su velocidad al caminar, es importante que sea evaluada por un especialista.
¿Cuáles son los principales síntomas que deben llamar la atención?
Existen varias señales. Entre ellas están la pérdida de peso sin causa aparente, la disminución de la fuerza muscular, el cansancio frecuente, las caídas o tropiezos repetidos, la lentitud para caminar, problemas de memoria o concentración y el uso simultáneo de múltiples medicamentos. Cuando aparecen varias de estas manifestaciones es recomendable realizar una valoración.
¿Qué relación tiene la sarcopenia con este tipo de síndrome?
La sarcopenia es la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular, y es uno de los problemas más importantes asociados a la fragilidad. Esta condición limita la capacidad para realizar actividades cotidianas, aumenta el riesgo de fracturas y reduce su autonomía.
¿Qué puede hacerse cuando la fragilidad se detecta a tiempo?
La buena noticia es que sí puede prevenirse o retrasarse. Las intervenciones oportunas logran mejorar la calidad de vida, siendo fundamental mantener una alimentación adecuada, realizar actividad física adaptada a la edad, controlar enfermedades crónicas, revisar periódicamente los medicamentos y acudir regularmente a controles médicos.

Adulto mayor
— Los cuidados
Cuidar a un adulto mayor no significa únicamente tratar enfermedades, implica ayudarlo a conservar su movilidad, independencia, dignidad y capacidad de seguir aportando a su familia y a la sociedad.