Familia y fe

Dilenia Cruz

Noviembre es el mes de la Familia y, por tal motivo, en la homilía del pasado domingo el papa Francisco habló sobre el valor de la también llamada “célula de la sociedad”.

Sus palabras me parecieron tan saludables, preventivas e incluso medicinales para muchas familias que están agonizando en el día a día, produciendo entes conflictivos, llenos de traumas y problemas, que quise reproducir algunos de sus párrafos para quienes no pudieron escuchar sus palabras.

El papa dijo: “La familia que vive la alegría de la fe la comunica espontáneamente, es sal de la tierra y luz del mundo, es levadura para la sociedad”, porque “las familias cristianas son familias misioneras”.

“Quisiera preguntarles a ustedes, queridas familias: ¿rezan alguna vez en familia? Algunos sí, lo sé. Pero muchos me dicen: ¿cómo se hace? La oración es algo personal y, además, nunca se encuentra el momento oportuno, tranquilo”. Sí, es verdad, pero es “también cuestión de humildad, de reconocer que tenemos necesidad de Dios”.

Afirmó que para rezar se requiere “sencillez”. Rezar juntos el Padre Nuestro, alrededor de la mesa, se puede hacer. Y rezar juntos el rosario, en familia, es muy bello, da mucha fuerza.

Y rezar el uno para el otro”.

En otro aspecto habló sobre la fe: “¿De qué manera conservamos nosotros la fe? ¿La tenemos para nosotros, en nuestra familia, como un bien privado o sabemos compartirla con el testimonio, con la acogida, con la apertura hacia los demás”.

Todos sabemos que las familias, van con frecuencia “a la carrera, pero ¿han pensado alguna vez que esta carrera puede ser también la carrera de la fe?”.