Falsificación de vacunas no es negocio rentable

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Santiago de Chile.-La falsificación en los medicamentos es una amenaza constante y las vacunas no escapan a esta práctica. De ahí que un experto de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) llama a las autoridades sanitarias aunar esfuerzos y reforzar los controles de vigilancia a través de la fármaco-vigilancia.

José Peña Ruz, asesor regional de la OPS y coordinador de la Red Panamericana de Armonización de la Reglamentación Farmacéutica, consideró que para combatir la falsificación se requieren estrategias que sumen a varios actores o instituciones públicas y privadas.

Entre ellas citó a Aduanas, Policía, industria farmacéutica y los organismos reguladores de medicamentos, como por ejemplo la Unidad de Fármaco-vigilancia, dependencia del Ministerio de Salud Pública (en el caso de República Dominicana) y laboratorios.

A su entender, la fármaco-vigilancia debe ser uno de los principales actores que deben formar parte de este tipo de estrategia.

Cadena bastante segura

Al cuestionársele sobre si las vacunas podrían ser objeto de falsificación, Peña Ruz explicó que hasta el momento no se han alterado. Atribuyó esto a que en sentido general tienen una cadena de distribución “bastante segura”, tanto a nivel privado como público.

Vigilancia es vital

Resaltó que la falsificación de medicamentos hasta ahora está orientada a productos de “alto costo o de uso masivo, pero que se comercialicen, es decir, las vacunas no cumplen con estos factores, felizmente, pero igual hay que estar atentos por si hubiera algún ruido sobre el particular”.

Indicó que si un país no cuenta con un sistema de fármaco-vigilancia (FV) corre el riesgo de no enterarse a tiempo de eventos adversos o reacciones que podrían reflejarse en muertes, hospitalizaciones, discapacidades y otros factores que se estén presentando, lo que impediría aplicar medidas correctivas y agravar más el problema.

Señaló la importancia de tener un sistema eficiente de FV en el país, aunque este no solo debe depender de las notificaciones de reacciones adversas generadas dentro de la misma nación.

“Es muy importante, y yo diría que hoy es vital, contar con mecanismos que te permitan conocer alertas generadas en otros países que cuentan con sistemas muy sensibles y eficientes en la detección de fallas a la calidad o reacciones adversas.

Estos países u organizaciones, como la Organización Mundial de la Salud, Australia, EEUU, Inglaterra, Japón y otros tienen mecanismos de información pública de fácil acceso, de manera que se espera que un sistema de fármaco-vigilancia de nuestros países revise regularmente la información generada en el mundo y actuar en consecuencia”, señaló.

La tolerancia de la población a eventos adversos asociados a las vacunas es muy bajo, dijo Peña Ruz, pues se habla en general de personas sanas y vulnerables (niños), por lo tanto cualquier “rumor” puede afectar la credibilidad de los programas de inmunización y en consecuencia bajar las coberturas y por ende aumentar los riesgos de desarrollar enfermedades inmunoprevenibles.

Reiteró que se espera que los países tengan mecanismos eficientes para la detección, investigación, análisis y decisión de cualquier problema que pudiera estar generándose relacionado a vacunas.

“La mayoría de estos rumores o crisis tienen su origen en errores programáticos o enfermedades concomitantes y no en las vacunas, pero eso hay que demostrarlo y por eso es tan importante tener un buen sistema de vigilancia”, añadió.

El químico farmacéutico precisó que la población requiere tener certeza de que los productos que se utilizan son eficaces, seguros y de calidad (todos los medicamentos), por lo que si no se tienen mecanismos (organismos) eficientes la credibilidad disminuye y eventualmente, en el caso de las vacunas, bajan las coberturas de inmunización y en los medicamentos pudieran estar siendo usados productos de mala calidad que podrían no ser efectivos para tratar las patologías que tienen indicadas y por tanto un franco deterioro de la salud de las personas.

América Latina y el Caribe

Roberto de Águila, representante de la OPS en Chile, dijo que en sentido general la cobertura del esquema de vacunación en menores de un año en toda América Latina y el Caribe ronda un 85 por ciento en algunos casos, llegando casi a un 90- 95 por ciento.

La DPT (difteria, tosferina, tétanos), sarampión, vacuna contra la poliomielitis (OPV), vacuna contra la papera, rubéola y sarampión (PRS) y otras más son las que mantienen un alto porcentaje en cobertura, y “esto es justamente lo que tenemos que mantener”.

El logro a través de las diferentes coberturas en la vacunación es a lo que, según el especialista, le llaman el “Paraguas de protección de las Américas”, es decir todo lo que son las campañas de seguimiento, para lograr justamente que “el sarampión, rubéola y el síndrome de la rubéola congénita puedan ser eliminados”.

Peña Ruz y De Águila expresaron sus consideraciones luego de participar como expositores en la “III sesión de información sobre vacunas” en Santiago de Chile, organizado por el Instituto de Vacunas Sabin, en colaboración con la Universidad de los Andes, de Chile.

Roberto de Águila disertó sobre “La vacunación en las Américas” mientras que José Peña Ruz habló sobre: “La seguridad en las vacunas: fármaco-vigilancia”

Las sesiones fueron diseñadas para difundir información sobre el potencial de ahorro de la vida de las vacunas y su capacidad para prevenir el sufrimiento innecesario de millones de personas en todo el mundo.

En el evento participaron periodistas de distintos países, como Costa Rica, Colombia, Guatemala, Honduras y República Dominicana.

Sobre el autor

Dayana Acosta

Periodista dominicana con maestría en Comunicación Corporativa y Gerencia Hospitalaria y Seguridad Social. Apasionada de la investigación y de contar historias con propósito.