Las externalidades constituyen uno de los problemas más importantes de la economía moderna porque representan los efectos indirectos que una actividad de producción, consumo o inversión genera sobre terceros que no participan directamente en la transacción. Cuando esos efectos no son incorporados en los precios de mercado, se produce una diferencia entre el costo o beneficio privado y el costo o beneficio que realmente soporta la sociedad.
Esta situación explica, en buena medida, por qué los gobiernos intervienen en determinados mercados. El mercado puede ser eficiente para asignar recursos cuando los precios reflejan adecuadamente todos los costos y beneficios de una actividad. Pero cuando una empresa obtiene beneficios privados mientras una comunidad asume los costos de la contaminación, el resultado económico deja de ser eficiente.
Las externalidades pueden ser negativas o positivas. Las primeras aparecen cuando una actividad económica impone costos a terceros; las segundas, cuando genera beneficios que trascienden al productor o consumidor que realiza la actividad.
El ejemplo clásico de una externalidad negativa es la contaminación. Una industria puede producir bienes, generar empleos y obtener beneficios, pero si vierte residuos en un río, emite contaminantes al aire, degrada los suelos o genera ruido excesivo, parte del costo de su producción es trasladado a personas que no participaron en la operación económica.
En términos económicos, el empresario observa fundamentalmente sus costos privados. La sociedad, en cambio, enfrenta el costo privado más el daño producido a terceros.
Costo social = costo privado + costo externo.
Esta diferencia es fundamental. Si una empresa no tiene que pagar por el daño que ocasiona, tendrá un incentivo económico para producir más contaminación de la que sería socialmente conveniente.
- El costo que no aparece en la factura
La contaminación tiene una característica particularmente peligrosa: una parte considerable de su costo no aparece en la contabilidad empresarial ni en el precio final del producto.
Cuando una fábrica descarga aguas residuales sin tratamiento, por ejemplo, puede reducir sus costos de producción. Sin embargo, las comunidades próximas pueden tener que soportar mayores gastos de salud, reducción del valor de sus propiedades, pérdida de actividades pesqueras, deterioro paisajístico o disminución de ingresos turísticos.
El problema se multiplica cuando el contaminante llega a ríos, acuíferos, playas o zonas agrícolas. En esos casos, una decisión privada puede generar costos durante muchos años.
La República Dominicana ofrece numerosos ejemplos. El deterioro de cuerpos de agua, la disposición inadecuada de residuos sólidos, la contaminación atmosférica, los derrames de hidrocarburos, la extracción ilegal de materiales, la degradación de ecosistemas costeros y la ocupación de áreas ambientalmente vulnerables son expresiones diferentes de una misma falla económica: quien genera el daño no siempre asume la totalidad de su costo.
El Banco Mundial ha advertido que el país enfrenta problemas importantes de contaminación del agua, suelo y aire, y que estas dificultades afectan actividades fundamentales para el crecimiento dominicano, entre ellas el turismo, la agricultura y la pesca. (Banco Mundial)
El problema no es solamente ambiental. Es económico y fiscal. Cuando la contaminación provoca enfermedades, el sistema público de salud absorbe parte del costo. Cuando deteriora una playa o un río, puede afectar el turismo. Cuando degrada un suelo agrícola, reduce la productividad futura. Cuando contamina un acuífero, obliga a buscar fuentes alternativas de abastecimiento.
Por tanto, la externalidad termina convirtiéndose en una transferencia de riqueza desde quienes producen el daño hacia quienes lo padecen.
Externalidades positivas: cuando el beneficio social supera al privado
Las externalidades positivas funcionan en sentido contrario.
Una empresa que invierte en investigación y desarrollo puede obtener un beneficio privado, pero el conocimiento producido puede ser utilizado posteriormente por otras empresas, universidades, investigadores y consumidores.
Lo mismo ocurre con la educación, la vacunación, la investigación científica, la reforestación, la conservación de cuencas hidrográficas y determinadas inversiones en infraestructura.
En estos casos, el beneficio social puede ser superior al beneficio privado. Si el mercado toma en cuenta solamente la rentabilidad empresarial, puede terminar produciendo menos de lo que sería conveniente para la sociedad.
Por ello, la política económica puede justificar subsidios, incentivos tributarios, inversión pública o mecanismos de financiamiento que eleven el nivel de actividades con externalidades positivas.
En términos económicos:
Beneficio social = beneficio privado + beneficio externo.
Cuando existe un beneficio externo significativo, la rentabilidad privada puede ser inferior a la rentabilidad social.
La contaminación y la sobreproducción
El caso de las externalidades negativas conduce a otra conclusión importante. Cuando una empresa decide su nivel de producción considerando exclusivamente sus costos privados, puede producir más de lo que sería conveniente desde la perspectiva social.
El punto eficiente no es necesariamente aquel donde la empresa maximiza su beneficio privado, sino aquel donde el beneficio adicional de producir una unidad más sea igual al costo social adicional de esa unidad.
En presencia de contaminación:
Costo marginal social = costo marginal privado + costo marginal externo.
Mientras mayor sea el daño ambiental, mayor será la diferencia entre ambos.
Por eso, una economía puede registrar crecimiento del PIB y simultáneamente estar destruyendo parte de su patrimonio natural. El aumento de la producción no necesariamente significa un aumento equivalente del bienestar si una parte de ese crecimiento se obtiene agotando recursos naturales o trasladando costos ambientales hacia generaciones futuras.
Este punto resulta particularmente relevante para la República Dominicana, cuyo modelo económico depende considerablemente de los servicios, el turismo, la agricultura, la pesca, las zonas costeras y los recursos naturales.
La primera Evaluación Nacional de los Ecosistemas presentada en 2026 estimó que los ecosistemas dominicanos aportan entre 4.2% y 7.6% del PIB nacional, una evidencia de que los recursos naturales no son un elemento marginal de la economía, sino un activo productivo. (Ministerio de Medio Ambiente)
Pigou y el principio de quien contamina paga
La economía neoclásica identificó las externalidades como una de las principales formas de falla del mercado.
Arthur Cecil Pigou planteó en The Economics of Welfare, publicado en 1920, la utilización de impuestos correctivos para aproximar el costo privado al costo social.
La idea es sencilla: si una empresa contamina, debe enfrentar un costo económico asociado al daño que genera. El impuesto correctivo —conocido como impuesto pigouviano— busca que el contaminador incorpore en sus decisiones el costo que anteriormente trasladaba a la sociedad.
No se trata simplemente de recaudar dinero.
El objetivo principal es modificar los incentivos. Si contaminar resulta más caro, las empresas tendrán mayores incentivos para invertir en tecnologías limpias, tratamiento de residuos, eficiencia energética y prevención de derrames.
El diseño de estos impuestos, sin embargo, debe ser cuidadoso. Una tasa excesivamente baja no cambia el comportamiento; una excesivamente alta puede provocar distorsiones económicas. Lo ideal es aproximarla al costo marginal del daño ambiental cuando este pueda ser estimado razonablemente.
Coase y la negociación entre las partes
Una segunda contribución fundamental provino de Ronald Coase.
En su artículo “The Problem of Social Cost”, publicado en 1960, Coase demostró que, bajo determinadas condiciones, las partes afectadas podrían negociar una solución eficiente sin necesidad de una intervención gubernamental directa.
Pero esas condiciones son exigentes: los derechos de propiedad deben estar claramente definidos, los costos de negociación deben ser bajos y las partes deben disponer de información suficiente.
En la realidad, muchas externalidades ambientales no cumplen esas condiciones.
¿Cómo podría negociar una comunidad con una empresa cuando cientos o miles de personas resultan afectadas? ¿Quién representa a las generaciones futuras? ¿Cómo se cuantifica económicamente la pérdida de biodiversidad? ¿Cómo se determina el valor de un acuífero contaminado?
Aquí aparecen los costos de transacción, la incertidumbre y la información asimétrica.
Por ello, aunque el planteamiento de Coase es fundamental para entender las externalidades, no elimina la necesidad de regulación pública.
La República Dominicana: un laboratorio de externalidades
Durante la última década se han producido en República Dominicana numerosos episodios que permiten observar en la práctica el problema de las externalidades negativas.
Cuadro 1. Casos documentados de externalidades ambientales negativas, 2017-2026
| Año | Actividad / caso | Externalidad identificada | Respuesta de la autoridad |
|---|---|---|---|
| 2017 | EZC Manufacturing, Laguna Mallén | Vertido de aguas residuales sin tratamiento y contaminación del humedal | Multa de RD$3.5 millones, cierre de unidad y obligación de remediación |
| 2017 | Lajún Corporation, vertedero Duquesa | Lixiviados, contaminación de suelo y aguas y manejo inadecuado de residuos | Multa de RD$16 millones y medidas administrativas |
| 2017 | Falcondo, Haina | Derrame de combustible, contaminación de suelos y olores de hidrocarburos | Multa de RD$7.6 millones y cierre temporal del oleoducto |
| 2017 | Vertedero de Villa Altagracia | Disposición de residuos a cielo abierto, malos olores y contaminación atmosférica | Multa de RD$2.30 millones y orden de cierre/transición |
| 2019-2024 | Extracción de agregados y ocupación de áreas protegidas | Erosión, pérdida de suelo y deterioro de cauces | Incautaciones, paralizaciones y procesos administrativos |
| 2024 | Industrias Bisonó, S.R.L. | Actividades fuera del polígono autorizado | Multa de RD$2.48 millones y paralización hasta regularización |
| 2024 | Hotel Vista El Sol / Carabela Beach Resort | Planta de tratamiento sin autorización ambiental | Multa de RD$945,000 |
| 2024 | Empresa Inishmore del Caribe | Extracción de material aluvional sin autorización | Multa de RD$1.36 millones y paralización |
| 2026 | Servi-Fuel y Jesús Ship Supply | Investigación por desvío y vertido ilegal de residuos oleosos | Paralización e investigación; sanciones pendientes |
Nota: No todas las sanciones ambientales tienen la misma naturaleza. Algunas corresponden a contaminación directa; otras a incumplimiento de permisos, extracción no autorizada, construcción irregular o incumplimiento de obligaciones ambientales. Por ello, no deben sumarse como si representaran el costo económico total de la contaminación. (Ministerio de Medio Ambiente)
El problema de las multas
La existencia de multas es necesaria, pero no suficiente.
Una multa de RD$1 millón puede parecer elevada para una pequeña empresa y ser insignificante para una corporación con cientos de millones de pesos en ingresos.
Por ello, la sanción debe guardar relación con tres elementos:
La magnitud del daño.
La capacidad económica del infractor.
El beneficio económico obtenido mediante el incumplimiento.
Si una empresa ahorra RD$20 millones evitando una planta de tratamiento y recibe posteriormente una multa de RD$2 millones, desde el punto de vista económico la sanción puede convertirse en un incentivo perverso.
El empresario racional podría concluir que resulta más barato contaminar y pagar la multa que cumplir la regulación.
La política pública debe evitar precisamente esa situación.
La legislación ambiental dominicana establece mecanismos de sanción y el Ministerio de Medio Ambiente mantiene relaciones públicas de sanciones administrativas. En 2024, por ejemplo, aparecen multas de cientos de miles y millones de pesos junto con paralizaciones de actividades y obligaciones de remediación. (Ministerio de Medio Ambiente)
En los últimos años, además, se ha observado un fortalecimiento de la fiscalización. El Ministerio informó que durante la gestión 2025-2026 se realizaron más de 47,000 operativos interinstitucionales y que las multas y sanciones aumentaron considerablemente respecto de períodos anteriores. (Ministerio de Medio Ambiente)
Agua: una externalidad particularmente costosa
Uno de los problemas más delicados de la República Dominicana es la gestión de las aguas residuales.
El diagnóstico del Banco Mundial señala que el tratamiento de lodos fecales es prácticamente inexistente en buena parte del país y estima que más de 200,000 toneladas anuales provenientes de plantas de tratamiento, tanques sépticos y letrinas pueden quedar sin tratamiento adecuado.
En Santo Domingo se generan aproximadamente 13,680 litros por segundo de aguas residuales, mientras la infraestructura de alcantarillado recoge alrededor del 14%, unos 1,900 litros por segundo. El exceso de aguas residuales representa un riesgo para ríos y cuencas y puede afectar la salud y las actividades turísticas. (World Bank)
Esto constituye una externalidad económica de enorme importancia.
El costo no termina cuando las aguas salen de una vivienda, hotel, industria o establecimiento comercial. El problema reaparece posteriormente en los ríos, acuíferos, playas y costas.
El costo de la contaminación puede entonces ser trasladado al Estado, a las comunidades y a las futuras generaciones.
El autor es economista.
Bibliografía y fuentes
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana. Informe GEO-2024 República Dominicana. El informe actualiza información sobre energía, transporte, emisiones, recursos naturales y presiones ambientales. (Ministerio de Medio Ambiente)
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Primer Informe Bienal de Transparencia y Cuarta Comunicación Nacional sobre Cambio Climático, con actualización del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero RD 2024. (Ministerio de Medio Ambiente)
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Relación de Sanciones Ambientales, julio de 2024. (Ministerio de Medio Ambiente)
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Información oficial sobre fiscalización ambiental y operativos 2025-2026. (Ministerio de Medio Ambiente)
Banco Mundial. Dominican Republic Country Climate and Development Report. Análisis de los efectos económicos del cambio climático y necesidades de adaptación. (Banco Mundial)
Banco Mundial. Diagnóstico sobre desarrollo sostenible, contaminación del agua, saneamiento y recursos naturales en República Dominicana. (World Bank)
CEPAL. Estimación del precio social del carbono para la evaluación de la inversión pública en la República Dominicana. 2024. (CEPAL)
República Dominicana. Ley 64-00 General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales.
República Dominicana. Ley 225-20 sobre Gestión Integral y Procesamiento de Residuos Sólidos. (Ministerio de Medio Ambiente)
Pigou, Arthur C. The Economics of Welfare. 1920.
Coase, Ronald H. “The Problem of Social Cost”. Journal of Law and Economics, 1960.