Estrés y vida sexual
Estamos viviendo en desarrollo continuo y en constante movimiento. Es necesario para el crecimiento humano y social este movimiento, mas esto puede generar sobrecarga en nuestro cuerpo y mente, pues se producen situaciones en las que tenemos que forzar el organismo al enfrentarnos a retos y presiones que no nos encontramos en capacidad de resolver.
En ocasiones nos encontramos frustrados y esto provoca situaciones de ansiedad y angustias que hace que nos estresemos y no podamos rendir lo suficiente en cualquier aspecto de nuestra vida.
En el ámbito laboral nos sentimos presionados directa o indirectamente, en los hogares con los hijos, nietos, servicios domésticos, economía y una larga lista de dificultades que nos estresan.
Todo lo anteriormente expuesto afecta nuestra vida sexual y puede provocar que la respuesta sexual no sea la adecuada en ciertos momentos.
El hombre puede no responder con una erección deseada o perderla en una ocasión determinada y la mujer puede no tener deseos de intimidad sexual o no tener un orgasmo aunque esté lo suficientemente estimulada, esto no significa que padezcan una disfunción sexual.
Importantizar estas situaciones estresantes es importante para poder manejar no solo el estrés, sino lo que este produce en nuestro organismo y en la sexualidad de las personas, mayormente en la intimidad sexual de las parejas.
Conversar acerca de lo que nos mortifica y angustia es imprescindible, esto ayuda a resolver los conflictos que pueden desarmonizar la vida sexual.
