Estomatología en siniestros masivos
El 8 de abril de 2025, en la madrugada, se cumplió un año del siniestro masivo de la discoteca Jet Set, en la que 236 fallecieron tras el derrumbe del techo de la discoteca, en Santo Domingo. El suceso puede catalogarse como una tragedia que conforma una escena de suceso de muertes colectivas y de desaparecidos.
Tras conocerse las labores periciales y la forma en que se dieron a conocer los resultados de aquel acontecimiento dramático, surgen algunas interrogantes, partiendo de si, en efecto, se tiene una Policía científica, que se apoye en los peritos propios frente a estas situaciones. Dos en particular: los ingenieros y los odontólogos forenses.
La estomatología forense es una de esas herramientas que son fundamentales para el manejo de tales escenas; se sabe que el Instituto Nacional de Ciencias Forenses de la República Dominicana no ha tenido ningún acercamiento para hacerlo posible.
Eso explica estas glosas y eso evidencia los resultados que no podrá presentar debidamente, tal como lo ordena trabajo de los peritos de esta área, en particular.
Con respecto al informe preliminar que contiene las primeras conclusiones de las causas del colapso del techo de la discoteca Jet Set, este fue presentado el 11 de junio de 2025, y elaborado por peritos ingenieros, nombrados de manera externa por la Procuraduría General de la República.
Se ignora si se trata de peritos forenses, certificados por agencias que lo acrediten como expertos en el área forense.
Uno de los objetivos de la estomatología forense (odontología forense) es poder analizar los restos óseos odontológicos encontrado en el siniestro para ser determinados de manera confiable. No es la panacea de la identificación como tal, pero allí donde no hay las posibilidades de las tecnologías odontológicas, no se debe intentar valerse de ellas, pues sería iluso creer que van a servir de algo.
Aunque la cuestión de la odontología legal en República Dominicana pudo ser planteada en 2003 –yo fui asesor de la Cámara de Diputados y me consta–, el Colegio Dominicano de Odontólogos (CDO) se creó en el 2018, mediante la Ley 63-18. Desde entonces no hay nada que decir.
El Jet Set fue un fenómeno catastrófico. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es siempre algo imprevisto, intempestivo, lo cual puede adoptar la forma de un “accidente”, “calamidad” o “siniestro”. Los dos últimos afectan a muchas personas. Pero fue un siniestro que superaba los medios de auxilios disponible y en tales casos se debieron generar las respuestas adecuadas a tales requerimientos, ya que se trató de un evento artificial, no natural. Desgraciadamente, el país hoy descubre que el INACIF no podía contar con dichas herramientas forenses necesarias.
¿Qué ocurrió en el Jet?, ¿cómo se abordó?, ¿qué se debió haber hecho y qué no? Las respuestas a estas interrogantes están señaladas en protocolos que ya existen. La misma OMS, la Interpol, las universidades de Minnesota y la UNAN, de México, cuentan con protocolos internacionales para el manejo de las víctimas de desastres de este tipo; lo que se debió hacerse aquí fue adaptar esos protocolos, y estar preparados como país, como región, para eventos de circunstancias similares.
Para las ciencias forenses, en principio, la odontología no era una ciencia establecida, sino un elemento más de identificación. En la actualidad nacional, el campo de la odontología forense no ha podido avanzar. Por ello, la sociedad debe exigir a sus autoridades una guía de valoración judicial de las pruebas en materia de odontología forense.
