La Habana.-La estrategia estadounidense de ahogar económicamente a La Habana para que caiga por su propio peso no es nueva para la Administración de Donald Trump, pero tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, se le ha dado una vuelta de tuerca retórica y material.
Desde la llegada a la secretaría de Estado de Estados Unidos de Marco Rubio, adalid de la línea dura contra La Habana, se han sucedido las sanciones que buscan estrangular las fuentes de divisas de Cuba, un país en una crisis total que importa el 80 % de lo que consume.
El presidente Donald Trump, se estrenó en el cargo devolviendo a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo, una medida con serias implicaciones financieras, y este fin de semana, casi un año después, advertía que a la isla no iba a llegar más crudo venezolano.
“¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba!: ¡Cero!”, afirmó en un mensaje en redes sociales luego de asegurar en varias ocasiones la semana previa que La Habana “está a punto de caer” y dejando entrever que la salida de la ecuación del presidente de Venezuela,
Nicolás Maduro, puede ser el golpe de gracia. Muchas de las sanciones estadounidenses parecen quirúrgicamente diseñadas para atacar las principales fuentes de ingresos de divisas del país, que a falta de cifras oficiales y según diversos economistas independientes son- el turismo, las remesas y la exportación de servicios profesionales.
Los aliados europeos
La captura de Maduro le cierra a Cuba el grifo del petróleo venezolano, que según The New York Times La Habana reexportaba en gran medida a China para lograr ingresos en divisas. La Habana y Caracas, estrechos aliados políticos durante décadas ta ricopren.
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EFE
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