José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Una de las mayores confusiones de la sociedad es no saber qué hacer ni cómo lidiar con nuestra Policía. Idealmente muchos quisiéramos un cuerpo del orden distinto a lo que realmente somos, un pueblo reacio al límite del respeto ajeno y las mejores normas de convivencia.

¿De dónde saldrán esos agentes y oficiales dispuestos a servir honestamente a cambio de remuneraciones exiguas sin disponer de los demás medios a su alcance para mejorar sus ingresos? Aspirar a una Policía mejor que el medio del que sale su personal es más tonto que pedirle piñas a una mata de plátanos, más raro que un exjefe pobre.

Sin embargo, nuestra nación sí ha prosperado notablemente todas las métricas de desarrollo humano, los sueldos y condiciones de trabajo de los policías han mejorado y por exigencias de la propia población el Gobierno está empeñado en una lentísima reforma policial. Pero también ha cambiado la sofisticación de los delincuentes y criminales, su armamento y capacidad para corromper autoridades.

En casi todos los países donde una maleada cultura policial ha sido eficazmente derrotada, la clave ha sido que los encargados de asuntos internos apliquen radicalmente la “ley y orden”, antiguo lema. Da grima ver oficiales medios con relojes de millonarios, carros como si fuesen peloteros y otros lujos inexplicables, cuyo precio equivale a muchos años de salario policial.

La cuestión no es sólo que criminales de uno u otro bando se anden matando a tiros en las calles, sino por qué y la raíz de esa matazón. Para averiguarlo no hace falta Poirot, sólo materia gris, gónadas y ganas.

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.