Esperen, que esa viene
Tras el contundente nocaut que le propinó Juan Manuel Márquez a Manny Pacquiao se hablaba del seguro retiro del boxeador.
Las especulaciones sobre la salud del asiático daban grima, al punto que una publicación de su país aseguraba que tenía una enfermedad incurable, y otros informes señalaban que padecía del mal de Parkinson.
Todo se circunscribía a especulaciones, con el único objetivo de incrementar el interés del público en el púgil, en un momento considerado la mayor atracción en ese deporte.
Su confrontación con Brandon Ríos, el 23 de este mes en Macao, China, está despertando de nuevo el interés público, al extremo que desde hace más de un mes se vendieron todas las taquillas, y el sistema por PPV está conforme como marchan las ventas.
Un boxeador con dos reveses seguidos, como es el caso de Pacquiao, normalmente pasa al ostracismo, pero definitivamente este no es el caso. Un triunfo ante Ríos, por obligación, debe ser el preludio del combate que todos han solicitado entre Manny y Floyd Mayweather, el cual generaría todos los millones del mundo.
Solo será cuestión de tiempo para que esta pelea sea concertada.