¿Es la trampa una cultura?
¿Es la trampa una cultura que se está imponiendo a pasos agigantados entre los dominicanos de todos los estratos sociales?
No se podría afirmar en forma categórica que sea así, porque siempre salen a relucir los que hablan de las excepciones.
Es común escuchar que nuestros policías y políticos, para citar solo dos ejemplos, son corruptos, pero siempre sale alguien diciendo que es verdad, pero que no son todos.
Esa es una forma muy diplomática de ocultar un mal que se reproduce como la verdolaga en todos los estamentos.
Los peloteros son una muestra más que fehaciente de lo que ocurre, al punto de que casi un 40% de los que firman para organizaciones de Grandes Ligas caen en el consumo de esteroides, es decir, hacen trampas.
Esto es un reflejo de que hay que llegar a como dé lugar, no importan las circunstancias ni las formas, aunque como ya se ha dicho, siempre existen excepciones.
A quien designan en un puesto público o privado, con sus excepciones, siempre desea que lo designen donde se maneja dinero, y quien lo consigue y sale sin un chele, la misma sociedad lo define como pendejo.