Jueves, 18 de abril, 2019 | 6:44 pm

Entre Emely Peguero y Lidio Cadet



No sabría decir cuál de las dos noticias me impactó más: el crimen a sangre fría de la adolescente Emely Peguero, de 16 años de edad y cinco meses de embarazo, o la ocurrencia del Director Nacional de Ética Pública, Lidio Cadet, de que Danilo Medina merece ser presidente de la República “mientras Dios lo mantenga con aliento”.

Con sobradas razones la sociedad dominicana se estremeció al conocer la información de que Emely, inicialmente reportada como desaparecida, fue asesinada nada menos que por su novio, Marlon Martínez, de quien además estaba embarazada.

Es decir que Marlon, un joven ejemplar que incluso viajó a Harvard en representación de su colegio, hijo de una funcionaria pública, pasó de ser un estudiante meritorio a mancharse las manos de sangre con un doble asesinato.
Según los médicos forenses, Emely primero recibió un golpe en la cabeza y luego le fue practicado un aborto forzoso, lo cual le provocó una hemorragia interna que le produjo la muerte.

El resto de la historia ya se conoce: primero el joven intentó deshacerse del cadáver y posteriormente la madre le paga 100 mil pesos a otras personas para que desaparecieran el cuerpo.

En la comunidad de Santa Ana, Cenoví, donde ocurrió la tragedia, existe la convicción de que este acto de barbarie se produjo porque la madre de Marlon, Marlin Martínez, cancelada subdirectora de Pasaportes, y aspirante a diputada, entendía que aquella joven de familia humilde era “muy poca cosa para su hijo”.

El tiempo dirá si ella fue quien empujó a su hijo a cometer tan horrendas acciones.

Tan acostumbrados están algunos poderosos a la impunidad que mientras el cadáver de la joven era llevada de un sitio a otro, esta señora tuvo el valor de dar una rueda de prensa en la que junto a su hijo le imploraba a Emely que regresara.

En lugar de entregar a su hijo para que respondiera ante la justicia por lo que había hecho.

Pero no contaba con que la familia de Emely acompañada de la comunidad se mantuvo firme, y que los medios de comunicación del país se haría eco de este caso.

El escándalo fue tal que desde Santo Domingo la Procuraduría y la propia Policía enviaron investigadores especiales para aclarar la desaparición de la joven, y en menos de 24 horas todo quedó esclarecido.

Aspiramos que el caso de Emely siente un sólido precedente y que el Estado tome las medidas de lugar para frenar el auge de la violencia de género.

Y sobre todo, que los funcionarios entiendan de una vez por todas que este pueblo se cansó de impunidad, que está dispuesto a movilizarse como lo hizo ante el caso de esta adolescentes, sin importar que el criminal sea hijo de una funcionaria influyente y de un general (que aparentemente no tiene nada que ver con el asunto).

La otra noticia que nos causó espasmos fueron las declaraciones de un político como Lidio Cadet, quien fue secretario del PLD cuando Juan Bosch era líder de esa organización.

Los dominicanos sufrimos el desenfreno lambiscón de muchos funcionarios e intelectuales durante la dictadura de Trujillo al que además de generalísimo se le nombró “Padre de la Patria Nueva” y “Benefactor”.

En los fatídicos 12 años de Joaquín Balaguer, los chivatos y tumba polvos del presidente (ido a destiempo) y a quien consideraban eterno decían que “mientras Balaguer respire que nadie aspire”.

Y es así como anciano, ciego y con casi 100 años pretendía seguir haciendo fraudes y gobernando.

Uno pensaba que se trataba de tiempos superados, pero la expresión de Lidio nos dice que es cierto, que el poder emborracha y que además de exceso de baba suele producir ceguera.

German Marte

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