Washington.-Detengámonos y tratemos de comprender qué nos están diciendo las encuestas presidenciales de Estados Unidos y qué no pueden decirnos.
En este mismo momento, Hillary Clinton tiene una sólida ventaja. Esto ocurre de acuerdo a cuatro sitios de “encuestas de encuestas” actualizados constantemente –es decir, compiladores de promedios de sondeos–.
La actual estimación de HuffPollster ubica a Clinton con una ventaja de 6,0 puntos porcentuales. El promedio de The RealClearPolitics le da una ventaja de 4,8 puntos.
El New York Times le da la victoria por 5 puntos y el “pronostico actual” de FiveThirtyEight, que analiza las encuestas a la fecha en lugar de proyectarlas hasta noviembre, le da una diferencia a favor de 4,7 puntos.
Entonces, ¿ya está decidido? Claramente no.
Todavía es muy temprano. Ambos candidatos aún están consolidando el apoyo de los votantes de sus propios partidos que se les opusieron durante la etapa de nominaciones. Las convenciones normalmente juegan un papel importante en este proceso.
Hasta ahora, a Donald Trump no le está yendo tan bien entre los republicanos como a Clinton entre los demócratas.
Con un candidato normal, esperaríamos que la brecha se nivelara pronto. Pero con Trump, nadie sabe. Es creíble que la convención republicana convenza satisfactoriamente a los escépticos de Trump dentro del partido para sumarse a la boleta.
También es posible que muchos en este grupo no puedan ser convencidos o que la convención que planea Trump (que parece estar en un cierto caos hasta ahora) no logre cumplir lo que podría cumplir. También es posible que eventos externos puedan afectar la elección de noviembre. Pero nada de lo que ha ocurrido recientemente parece importar.
Básicamente, si Clinton todavía lidera por cinco o seis puntos porcentuales o más para el Día del Trabajo (que en Estados Unidos se celebra el primer lunes de septiembre) y si confiamos en esas encuestas, es poco probable que Trump gane. Pero todavía no es el Día del Trabajo.
¿Podrían equivocarse las encuestas? Nate Cohn, de The Upshot, hace un excelente resumen de por qué las encuestas individuales pueden estar erradas.
Es por esto que todo el mundo recomienda utilizar los promedios de encuestas.
Para que los promedios estén mal, algo sistemático debería estar sucediendo que las prácticas estándar no puedan identificar. Como los dos candidatos son inusuales (Trump por miles de razones, y Clinton como la primera mujer nominada por uno de los partidos principales), las probabilidades de que a los encuestadores se les escape algo son más grandes de lo normal.
A Trump le fue un poco peor de lo que predijeron las encuestas durante las primarias. Sin embargo, es posible que estos votantes aparezcan durante la elección general.
Algunas personas podrían decirles a los encuestadores que apoyan a Hillary Clinton a pesar de que secretamente no quieran votar a una mujer para presidente.
E igualmente podría haber votantes que dicen apoyar a Trump, pero en realidad quieren sacar provecho de la oportunidad de votar a una mujer.
Trump ahora se encuentra segundo por cinco o seis puntos aproximadamente, con buenas probabilidades de achicar esa diferencia – utilizando el período de convenciones para convencer a más republicanos de que lo voten.