Emprender en la acera, el sustento de muchos y un reto para la ciudad

Estos negocios se convierten en la principal fuente de ingresos para muchos dominicanos. Reto. Plantean desafíos para el orden urbano y la evasión de impuestos.

Recorrido sobre emprendedores improvisados. Hoy/ Arlenis Castillo/11/03/26
Un lavador de vehículos en la vía pública mientras ejerce su actividad en el sector ensanche La Fe. Arlenis castillo

Santo Domingo.-En muchas calles del Gran Santo Domingo, los pequeños emprendimientos informales forman parte del paisaje cotidiano. Lavaderos de vehículos improvisados, ventas de ropa sobre mesas plegables, barberías instaladas en esquinas o pequeños talleres que funcionan a cielo abierto son, para muchos dominicanos, la vía para generar ingresos y sostener a sus familias.

Sin embargo, detrás de estos negocios que dinamizan la economía de barrio también existe una realidad compleja, ya que plantean desafíos para la organización urbana, debido a que algunos ocupan aceras o parte de las vías públicas, lo que genera conflictos con peatones y autoridades municipales.

Un puesto de tapicería en el ensanche La Fe.

Y, por otro lado, al operar en la informalidad, no pagan impuestos, lo que crea un contraste con los comercios establecidos que sí cumplen con sus obligaciones fiscales.

Por necesidad
En el sector ensanche La Fe, Willy Hernández lleva más de dos décadas dedicándose al lavado de vehículos en la vía pública.

Prendas de vestir son colocadas en una esquina para la venta.

Su decisión de emprender surgió después de años trabajando como empleado.
“Yo duré casi 20 años trabajando empleado. Pero un sueldo mínimo, con hijos, pagando casa y ayudando a los padres, no da. Todo el mundo sabe que no da”, explica Hernández a EL DÍA.

Aunque asegura que sus ingresos varían, su situación mejoró, lo que ha ayudado a mantener su familia.
“Hay semanas buenas y semanas bajas, pero más o menos uno puede hacer entre 10 y 15 mil pesos. Por lo menos me va mejor y mis hijos van al colegio”, detalló.

Sin embargo, enfrenta dificultades, ya que el agua que utiliza muchas veces debe comprarla y, además, ha tenido conflictos con las autoridades municipales.

“El ayuntamiento a veces viene y se lleva la máquina de lavar. Uno mantiene esto limpio, recoge todo, pero aun así vienen a molestar”, afirma Hernández.

Vender ropa en la calle
A varios kilómetros de allí, en Villa Consuelo, Ana Peguero (nombre ficticio) mantiene un pequeño puesto de ropa que instaló hace varios años frente a su casa. Sostiene que la iniciativa surgió como una forma de enfrentar la situación económica.

“Yo soy peluquera y me mandaban ropa de afuera. Entonces dije, déjame poner un negocio aquí, a lo que la cosa mejora.
Con el tiempo, el pequeño emprendimiento se convirtió en su principal fuente de ingresos.
“Tengo como siete años aquí. Hay semanas buenas y semanas malas, pero se vende. A veces se pueden vender cinco mil u ocho mil pesos”, señaló la dama.

Para atraer clientes, reveló que utiliza el teléfono cuando le llega mercancía.
“Cuando me llega mercancía, primero le escribo a mis clientas y les mando fotos. Lo que queda es lo que pongo aquí en la mesa”, añadió.

Aunque reconoce que el negocio le permite sostener a su familia, admite que no siempre es fácil, ya hay situaciones con las autoridades.
Una barbería
En otra esquina del Distrito Nacional, específicamente en Villa Juana, Milquiadez Montero, de 57 años, recorta cabello desde hace tres décadas en el mismo punto del barrio.

Explica que la decisión de emprender fue para obtener independencia y suplir en su hogar.
“Para no tener que depender de un cheque. Aquí uno depende de uno mismo, entra y sale a la hora que uno quiera", afirmó.

Pese a que no lleva una contabilidad formal, asegura que el ingreso depende completamente del día de trabajo.
Décadas de trabajo
A sus 67 años, Manuel Ramírez continúa trabajando en su pequeño negocio, ubicado en el ensanche La Fe, actividad que ha ejercido por cerca de dos décadas.

Sostuvo que antes tenía otro negocio cercano, pero la pandemia lo afectó gravemente. Pero describió que actualmente su comercio es suficiente para sobrevivir. “Es regular, rentable para sobrevivir. Puedo hacer ocho o diez mil pesos a la semana, dependiendo de cómo uno lo trabaje”, reconoció.
No obstante, dijo que su presencia en el lugar ha generado tensiones.

Informalidad

— Porcentaje
La informalidad total en República Dominicana promedió 54.1 % en el año 2025, lo que es inferior en 1.4 puntos porcentuales (p.p.) respecto al 55.5 % del año 2024, de acuerdo con datos publicados por el Banco Central.

Uso de aceras

—1— Sin techo
El clima es un desafío para los emprendedores que no tienen local.
—2— Operativos
La Alcaldía del Distrito Nacional ha realizado operativos para la recuperación de las aceras ocupadas por negocios en diversos sectores.
—3— Estacionamiento
Vehículos también son estacionados en las vías, especialmente aceras.