Emergencióloga combina su rol de joven madre con la de salvar vidas del Covid-19
SANTO DOMINGO.-“Trabajar con los pacientes con Covid-19 es una labor ardua, es cada día luchar cara a cara con la muerte, ver como se deteriora un ser humano sin importar edad o sexo, donde los pacientes con enfermedades preexistentes y adultos mayores son los más afectados”.
Así habla Lohendy Altagracia Galán Brugal, especialista en medicina de emergencias y cuidados críticos, quien labora en el área de Covid-19 del Hospital Cecanot, madre de un niño de siete años, a quien en ocasiones ha tenido que llevárselo y poner en manos de algún compañero de trabajo por no tener quien lo cuide.

Ella junto a sus compañeros de guardia e infortunios cada seis días, durante 12 horas, tienen que soportar un traje y equipos de bioseguidad para tratar los pacientes más críticos con dicha patología, entubando a varios una misma noche, y tratar de estabilizarlos. Terminan agotados al final de la jornada y en la mayoría de los casos se desplazan de ahí a otro lugar a trabajar.
“Ser emergencióloga es darlo todo, es adrenalina, saber que se puede tener un poco de la ayuda de Dios en las manos, es luchar contra Caronte y su barca, cada día, cada momento…donde tu principal familia son los compañeros y quienes te rodean en el área de la salud”, narró con nostalgia Galán.
La galeno que además labora en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Juan Pablo Pina, el Centro Médico Constitución, en el Grupo Médico San Cristóbal, donde reside, afirma que es muy difícil ver personas morir, pero quienes trabajan con pacientes críticos, llegan a un punto que aunque no lo acepten, se acostumbran a la muerte.

“Deje las guardias nocturnas por mi hijo, solo amanecía en el hospital una vez a la semana, pero hay cosas que han variado luego del llamado a la emergencia nacional”, cuenta Galán.
Dilema
Lohendy Galán, quien asegura siempre ha tenido el apoyo de sus padres, que lo más difícil en estos momentos es llegar a su casa y tener que mantenerse lejos de su hijo a pesar de dejar todo el equipo en los lugares de trabajo y baños, hasta tomar una ducha, cambiarse de ropa, y cuando le avise poder abrazarlo al igual que a la familia.
“Es duro cómo nos arriesgamos por la vida de otros, y salir a la calle por obligación, mientras la mayoría está en casa, exponiéndonos a una amenaza silente como es el sars por Covid-19”, comenta.
Desde el inicio de la pandemia ve a sus padres por cámara y videollamadas para no exponerlos al contagio por las coomorbilidades.
Ambos residen en La Vega junto a una hermana y sus dos hijos; se vale de compañeros y amigos para hacerles llegar sus medicamentos, y exponerlos los menos posible al virus.

Su mayor tristeza, en la actual coyuntura es ver como una persona que previamente sana, inicia con dificultad respiratoria brusca, experimenta cambios a nivel del parénquima pulmonar, y de un momento a otro tiene la necesidad de ventilación mecánica y se torna hemodinamicamente inestable, sin importar edad y sexo, color o raza, y verlos fallecer asfixiados a pesar de tener soporte ventilatorio, de dar todo por el todo.
Dependiendo del lugar, durante las guardias ven entre entre 15 y 17 pacientes críticos y solo saben que entran, pero no siempre a la hora que salen.
No obstante, Galán dice que hay que tratar de separar la vida laboral sin que afecte la vida personal; agradece tener una familia que es su complemento y sostén.
Orígenes y trayectoria
Hisotial. Galán es oriunda de Puerto Plata y egresada del Hospital Salvador Bienvenido Gautier; hija de Amparo Brugal y José Manuel Galán, ganadero y apicultor, tiene cinco hermanos.
La joven profesional, que cursó sus estudios primarios en el Colegio San Felipe de Puerto Plata, hasta que 1994, su padre quien laboraba en esa época como superintendente en Texaco allí, fue trasladado a Santo Domingo.
Aquí ingresó al Colegio San José Obrero de Alma Rosa, donde obtuvo en dos ocasiones excelencia académica. Impartía clases de inglés en el desaparecido The Boston Institute de donde egresó y en el 2001 entró a la Escuela de Medicina de la Universidad Iberoamericana, graduándose de doctor en Medicina en el año 2007.
A partir de ahí, formó parte del Grupo Hospiten, donde brindaba asistencia en la emergencia.
