Ellos sí saben batir el cobre
Muy al margen de la cháchara pseudo nacionalista y las discusiones sobre si el discurso del presidente Medina ante la Celac fue o no diplomática y políticamente correcto, los empresarios dominicanos y haitianos seguían –correctamente- conversando con miras a un entendimiento que viabilizara un acercamiento provechoso para las partes.
Y es que el capital sigue su propia lógica, y el interés de los empresarios no necesariamente coincide con la política, y menos con la politiquería.
En mi opinión, la entrada en escena de los empresarios dominicanos Juan Bautista Vicini, Manuel Díez, José Singer y Fernando Capellán, y los haitianos Bernard Craan, Didier Fils-Aime, Sthephan Coles y Bah Tierno Oussemen, fue un factor clave para lograr un entendimiento entre los gobiernos de Haití y República Dominicana, tan distantes en apariencia, a juzgar por la retórica incendiaria de algunos a uno y otro lado de la frontera.
Veamos: mientras las páginas de los diarios, las encuestas radiales y toda laya de “opinadores” empleábamos tiempo y espacio analizando “el boche” aquel de Danilo Medina a Ralph Gonzalves, el primer ministro de San Vicente y Granadinas, una representación del empresariado dominicano viajaba a Puerto Príncipe y se ponía de acuerdo con sus pares haitianos en busca de una salida a un impasse que en nada les beneficiaba.
De hecho, tan temprano como el viernes, dos días antes de la reunión de la Comisión Mixta Binacional celebrada en Jimaní, los empresarios ya habían logrado un consenso para hacer una propuesta conjunta.
Eso estuvo bien y demuestra quiénes son los que saben batir el cobre.
Lo demás es “paja para las garzas”, como dicen en el Cibao.
Y si los políticos son incapaces de hacerlo, es importante que las elites económicas de la isla hayan entendido que Haití y República Dominicana son dos pueblos siameses a los cuales les conviene colaborar entre sí, y aprovechar las ventajas que en todo caso representa la cercanía para hacer negocios.
Para que vengan franceses, chinos y norteamericanos a invertir en los dos países, yo prefiero que lo hagan capitalistas criollos o haitianos.
Por eso saludamos este acercamiento que, en mi opinión, será favorable para dominicanos y haitianos; debemos -a contrapelo de “nacionalistas” y patrioteros- encontrar la manera de convivir como hermanos.
