Elegir agradecer

Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.
Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.

Los últimos días han estado llenos de mensajes, llamadas, abrazos, detalles y palabras bonitas y buenos deseos. Personas que han estado siempre presentes y otras que, aunque la vida nos mantiene a distancia, encontraron un momento para hacerme sentir querida en mi cumpleaños. A todos, gracias.
Gracias por cada felicitación, bendiciones y muestra de cariño.

A veces pensamos que las palabras son pequeñas, pero tienen la capacidad de recordarnos que no caminamos solos, que nuestra historia ha tocado otras vidas y que, en medio de la prisa cotidiana, existen personas que se alegran genuinamente de vernos llegar a una nueva etapa.

Cumplir 54 años no me hace pensar únicamente en el tiempo que ha pasado, más bien pienso en todo lo que ese tiempo me ha dejado.
Esta nueva vuelta al sol representa otra oportunidad para ser mejor, detenerme y contemplar lo que he logrado.
También me abre otra ventana para seguir aprendiendo, para utilizar con más sabiduría las lecciones acumuladas y para continuar construyendo una vida con propósito.

Estos días me han servido para detenerme y contemplar lo que he logrado.
Y no hablo de títulos, reconocimientos o metas alcanzadas… hablo de lo que se construye silenciosamente: la capacidad de levantarme después de una caída, la determinación para seguir cuando mis fuerzas parecían agotadas, la valentía de continuar avanzando aun cuando mi camino no lo veía claro y también de todas las personas que han pasado por mi vida: las que me regalaron alegría, amor y momentos luminosos, y aquellas que, a través del dolor, decepciones y heridas, me dejaron lecciones que me hicieron más fuerte, consciente y humana.
Si algo me han enseñado estos años, es que la vida rara vez sigue el plan que imaginamos.

Aprendí que no todo llega cuando lo esperamos, pero muchas veces llega cuando estamos preparados para recibirlo.
Aprendí que el éxito pierde sentido cuando nos cuesta la paz y que ninguna meta vale más que nuestra tranquilidad.
Y aprendí, quizás la lección más importante, que debemos celebrar nuestros avances sin exigirnos permanentemente más, porque muchas veces somos nosotros quienes minimizamos todo lo que hemos construido.

El mejor ejercicio
Muchos de los que llegamos al medio siglo, solemos pensar en lo que falta, lo que no hemos alcanzado, los errores o los sueños pendientes, pero el mejor ejercicio es detenernos a reconocer lo que ya hemos logrado superar.

Tiempo de vernos al espejo con amor y gratitud… por eso elijo agradecer por cada día de este viaje: por los aprendizajes, los errores que me enseñaron más que muchos aciertos, las personas que están, las que se fueron y las que llegaron para dejarme una enseñanza. ¡Gracias!