El voli, palo por los .411
La culminación de la Copa Panamericana de Voleibol dejó recuerdos imborrables en la mente de todos.
Un espectáculo donde la selección demostró calidad incuestionable.
Eventos de esa categoría, si bien es cierto que salen costosos, debido a la devaluación sostenida del peso dominicano con relación al dólar, deben ser valorados por el Gobierno y la empresa privada, como una contribución de primer orden a la sociedad.
Desde que los aportes al deporte se dejaron de descontar de los impuestos, el empresariado ha salido corriendo como el diablo a la cruz, y ya no patrocinar la actividad deportiva.
En muchos esta huida ha dejado la percepción de que el aporte que hacían al deporte era solo un parapeto para defraudar.
Los deportes son un excelente vehículo para publicitar y proyectar productos, en especial de consumo masivo, pero para los genios del mercadeo eso una “mala palabra, un disparate”.
El voleibol, si hubo medición, logró un altísimo “rating”, muy por encima de todos los programas que estaban al aire en ese momento.
El seguimiento masivo es una muestra de que los buenos espectáculos de deportes, venden.
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