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“El vapeo es un veneno”: la advertencia de un cardiólogo sobre sus riesgos

  • Pedro Ureña revela por qué el riesgo cardiovascular ya no es solo cosa de adultos mayores
  • Menopausia e infartos: por qué el riesgo cardíaco se dispara en las mujeres
  • Sedentarismo, colesterol y estrés emocional entre los factores de riesgo
  • El cardiólogo explica cómo reconocer un infarto y por qué “el tiempo es músculo”

cigarrillos electrónicos
A nivel global aumenta la preocupación por el aumento del uso de cigarrillos electrónicos.

Santo Domingo.- Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo y República Dominicana no es la excepción.

Infartos cada vez más frecuentes en personas jóvenes, mujeres que llegan tarde a emergencias por síntomas “atípicos”, hipertensión descontrolada y estilos de vida que juegan en contra del corazón forman parte de una realidad que preocupa a la comunidad médica.

El cardiólogo Pedro Ureña explicó que la mayoría de los eventos cardiovasculares son prevenibles, pero requieren educación, diagnóstico oportuno y acceso adecuado a los servicios de salud.

“La principal causa de mortalidad hoy día en el mundo sigue siendo el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular. Y lo más importante es que muchas de estas muertes se pueden prevenir”, afirmó en el Programa Esta Noche Mariasela.

El cardiólogo Pedro Ureña

infartos en mujeres y el impacto de la menopausia

Aunque históricamente los infartos se asociaban más a los hombres, esa brecha se ha reducido significativamente.

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“A partir de los años 80 vimos una curva ascendente de infartos en mujeres, incluso superando a los hombres en ciertos periodos”, explica.

La menopausia marca un punto crítico.

“El estrógeno endógeno tiene un efecto protector. Cuando se pierde, aumenta el colesterol malo, baja el bueno y aparece la hipertensión”, indica.

El mayor pico de eventos cardiovasculares en mujeres ocurre entre los 60 y 70 años, aproximadamente una década después de la menopausia.

Todos los corazones son iguales

Para el doctor Ureña, la medicina cardiovascular no distingue jerarquías sociales. La diferencia entre atender a una persona humilde o a una figura de alto rango no está en el tratamiento médico, sino en el entorno que rodea al paciente.

“Desde el punto de vista del trato médico, no hay ninguna diferencia. Todos los corazones son iguales. Así como todos tenemos sangre roja, no azul, todos los órganos funcionan igual”, dijo.

Sin embargo, reconoce que tratar a personas con alta exposición pública puede generar presiones externas que complican el proceso médico, aunque el compromiso profesional se mantiene intacto.

El corazón es una máquina perfecta, pero vulnerable

Ureña describe al corazón como una obra de ingeniería biológica sin comparación.

“Es una bombita cuya función es recibir e impulsar sangre, pero todo lo que implica ese ciclo es extremadamente complejo. Un corazón puede latir alrededor de tres mil millones de veces en la vida de una persona”, señala.

A pesar de su resistencia, el corazón no es indestructible. La combinación de malos hábitos, factores genéticos y falta de control médico termina pasando factura.

Vivir más

Los avances tecnológicos y médicos han duplicado la esperanza de vida en los últimos 50 años. Sin embargo, el reto ya no es solo vivir más, sino vivir con calidad.

“No es solo cuánto estamos viviendo, sino cómo estamos llegando. Hoy una persona de 80 años puede tener mejor calidad de vida que una de 60 hace 30 años”, afirma el cardiólogo.

¿Sabes cuál es tu esperanza de vida según el país del que provienes?

Según explica, la medicina preventiva, la genética, la regeneración celular y nuevos tratamientos como medicamentos inyectables anuales para hipertensión y colesterol están transformando el futuro de la longevidad humana.

República Dominicana y el peso de las enfermedades cardiovasculares

Los países de ingresos medios y bajos lideran las estadísticas de mortalidad cardiovascular. República Dominicana se encuentra entre ellos.

“Tenemos las mayores tasas de infartos, accidentes cerebrovasculares y de hipertensión no tratada”, advierte Ureña.

El problema no solo radica en la prevención, sino también en el acceso oportuno a servicios de emergencia capaces de actuar con rapidez ante un infarto.

“Un paciente con infarto aquí no tiene el mismo acceso inmediato que en países desarrollados, y eso cambia completamente el pronóstico”, subraya.

La hipertensión es un enemigo silencioso

La hipertensión arterial afecta aproximadamente al 30–34 % de la población adulta dominicana, y a más del 50 % de las personas mayores de 65 años.

“La hipertensión hoy día es la causa número uno de insuficiencia cardíaca”, enfatiza.

El corazón, al bombear constantemente contra una presión elevada, se engrosa, pierde eficiencia y termina fallando. Además, la presión alta daña las arterias, favoreciendo infartos, derrames cerebrales y daño renal.

Más jóvenes hipertensos

Cada vez más jóvenes presentan hipertensión, una tendencia directamente relacionada con cambios en el estilo de vida.

“Sedentarismo, obesidad, dietas altas en sodio y alimentos procesados han creado el ambiente perfecto para que la hipertensión aparezca a edades tempranas”, explica.

Ureña lamentó que la actividad física haya sido desplazada por pantallas y rutinas sedentarias, incluso desde la infancia.

El colesterol: mitos y realidades

El cardiólogo desmonta uno de los mitos más extendidos, que el colesterol alto es algo “normal” con la edad.

“El único mamífero con LDL por encima de 55 es el ser humano, y también es el único que sufre infartos”, señala.

Nacemos con niveles de LDL entre 25 y 30, que serían los ideales durante toda la vida. La evidencia científica demuestra que mientras más bajo el colesterol malo, menos infartos y menos accidentes cerebrovasculares.

“No es un invento de la industria farmacéutica. Es evidencia clínica contundente”, recalca.

El infarto en jóvenes “sanos”

Casos de personas activas, delgadas y sin hábitos aparentes de riesgo que mueren por infartos generan gran impacto social. Para Ureña, la explicación suele estar en factores invisibles.

“Hacer ejercicio y verse bien no garantiza que tus números estén bien. Hay predisposición genética, colesterol hereditario y lipoproteína A que muchas personas desconocen”, advierte.

La urgencia del diagnóstico

En cardiología, cada minuto cuenta.

“Cada minuto que pasa durante un infarto es una ola de daño al músculo cardíaco”, afirma.

Por eso, el electrocardiograma debe realizarse en los primeros cinco minutos de llegada a emergencias.

“Es una herramienta sencilla, accesible y puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, recalca.

Síntomas que no deben ignorarse

El dolor en el pecho es el síntoma clásico, pero no el único. También pueden presentarse dolor en mandíbula, espalda, sudoración fría, mareos o falta de aire, especialmente en mujeres, diabéticos y adultos mayores.

“Si usted está en un grupo de riesgo y tiene un síntoma, que sea el médico quien le diga que no es nada”, recomienda.

Emergencias y protocolos sigue siendo una asignatura pendiente

Aunque los protocolos existen, su aplicación no siempre es uniforme.

“Vemos muchos pacientes que rebotan en dos o tres emergencias antes de que se identifique el infarto, y muchas veces ya es tarde”, lamenta.

Ureña aboga por una estrategia nacional que estandarice la atención cardiovascular de urgencia.

El rol de la resucitación cardiopulmonar

Saber RCP puede salvar vidas.

“Hemos tenido pacientes que se salvaron porque alguien a su lado sabía hacer masaje cardíaco”, relata.

La clave es mantener la circulación hasta que llegue ayuda especializada.

Alcohol, vapeo y corazón

Sobre el vapeo el cardiólogo Pedro Ureña afirma que es “un veneno en todo el sentido de la palabra”.

Sobre el alcohol, aclara que no existe una cantidad “buena” para el corazón.

Vapeo
Algunas personas, muy especialmente los jóvenes piensan que los cigarrillos electrónicos son más seguros que los cigarrillos tradicionales. Fuente externa

“Beber de forma ocasional no tendrá un gran impacto, pero el consumo regular sí afecta la presión, el hígado, la glicemia y aumenta el riesgo de cáncer”, advierte.

El corazón roto existe

Más allá de lo físico, las emociones juegan un rol determinante.

“El síndrome del corazón roto es una entidad reconocida. Una sobrecarga emocional extrema puede hacer que el corazón falle”, concluye.

Para el doctor Pedro Ureña, el futuro de la cardiología está claro: prevenir, educar y actuar a tiempo.

“Conocer tus números, escuchar tu cuerpo y no perder tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”.

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Periodista egresada de la Universidad O&M, apasionada por escribir sobre niñez, salud e historias humanas. Combina su amor por el periodismo con su afición por los deportes. Madre de dos niños, lo que le aporta una perspectiva cercana y sensible en sus reportajes.

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