El valor moral del triunfo de Lula

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

Además de valor político e importancia estratégica, en la victoria electoral de Lula hay un valor subjetivo, moral, que no puede medirse en números, ni cabe en las estadísticas. Lula es parte de un movimiento democrático y de resistencia a las pretensiones colonialistas de Washington.

Ese movimiento, con matices progresistas y tendencia a las reformas sociales, había sufrido sucesivos golpes. La invasión a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa; el reforzamiento contra derecho y con tintes de genocidio, de la política de cerco y aniquilamiento contra Cuba; la llegada al poder de presidentes ultra reaccionarios y serviles al imperialismo en numerosos países. El panorama político de Latinoamérica se oscurece y el fascismo de nuevo cuño y lo estrafalario, han sustituido a la decencia.

Miley es una especie de Alofoke argentino y De la Espriella un Alofoke colombiano. Y esta ola reaccionaria aparentemente imparable, amenazaba con liquidar el gobierno democrático de Brasil y terminar de pintar de negro el mapa político de Suramérica.

Pero Lula, el viejo zorro, sacó las garras, remontó después de la desventaja de primera vuelta, y venció al Goliat de la coalición de fuerzas reaccionarias integrada por la vieja oligarquía brasileña, la injerencia de Donald Trump y su cuadra y los agentes del fraude de alta tecnología manipulados por agentes de Israel.

Ese triunfo de Lula eleva la moral y el espíritu de resistencia de las fuerzas progresistas de América, contribuye a devolverle la autoestima a los pueblos en lucha y esa experiencia, además, señala un camino. El de la fuerza del pueblo movilizado, bajo un liderazgo lúcido y probado como el de Lula.

Ganó Brasil, ganaron los pueblos y Lula seguirá gobernando. Pero Lula necesita la solidaridad internacional correspondiente. Sin esperar de su gobierno más de lo que puede dar; ya por sus concepciones meramente reformistas, ya por las condiciones en que seguirá gobernando.

Las clases reaccionarias brasileñas han sufrido una derrota electoral, pero conservan gran poder económico y enorme peso social y vendrán por la revancha; en un país dividido, controlan el Congreso; Lula enfrenta un entorno internacional desfavorable, y además, deberá lidiar con la insatisfacción social de una parte importante del pueblo al cual no ha podido o no ha sabido satisfacer.

Esperemos que el viejo gladiador haga alarde de su inteligencia y su experiencia, para poder contar siempre con el apoyo militante de las masas, y sortear todos los obstáculos que hallará en su camino. Muito obrigado, Brasil. Muchas gracias, Lula.

Sobre el autor

Rafael Chaljub Mejía

Columnista de El Día. Dirigente político y escritor.