El vaivén de importados

Renaldo Bodden
Renaldo Bodden

Desde Alonzo Perry, quien hizo el "crossover" verano-invierno, son incontables las hazañas y andanzas de los miles de jugadores importados (una vez refuerzos) que han visto acción en la pelota dominicana.

La galleta de Petán contra el bahameño André Rogers, el perrito del receptor Biff Pocoroba, el apresamiento de Orel Hershiser por lanzar cohetes navideños, la falta de adaptación, despidos y bajo rendimiento de futuras superestrellas, los enredos maritales, el alcoholismo, cabarets, embarazos, exigencias de esposas, novias, etc., llenarían un libro de anécdotas.

La actual modalidad de los importados es venir por media temporada, mientras otro espera para cubrir la segunda mitad.

Existen los importados de round robin, los que vienen mientras su equipo descansa en otra liga, un constante ida y vuelta. Ahora en la semifinal hay un sorteo interno, en la final hay otro, un importado puede venir en cualquier momento aun cuando su equipo en otra liga esté con vida.

Hay préstamos, ventas, intercambios, todo ha cambiado. ¡Un verdadero mercado! Ya de lo poco que nos falta por ver es que un importado exija, a lo declarado, que lo dejen venir con un "esposo".