En las últimas semanas, una tendencia viral ha ganado fuerza en redes sociales como Instagram, TikTok y LinkedIn: usuarios solicitan a ChatGPT la creación de caricaturas o ilustraciones personalizadas que reflejan su vida profesional y luego comparten los resultados públicamente.
Lo que comenzó como un ejercicio creativo y una forma innovadora de presentarse ante colegas y contactos se ha transformado en una práctica masiva que va más allá de los filtros tradicionales y que, según especialistas en ciberseguridad, podría comprometer seriamente la privacidad de quienes participan.
El valor oculto de los datos compartidos
El atractivo de este trend radica en el nivel de detalle que se proporciona a la inteligencia artificial. Para lograr ilustraciones más precisas y realistas, muchos usuarios no solo suben una fotografía, sino que también incluyen información sobre su empresa, cargo, ciudad, rutinas diarias, aficiones e incluso referencias familiares o logotipos corporativos.
Te puede interesar leer: Convierte tu foto en caricatura con IA: ¡es más fácil de lo que crees!
Esta combinación de imágenes, textos y contexto permite construir un perfil digital mucho más completo de lo que aparenta a simple vista. Al acumularse en el historial de interacciones con la IA, estos datos pueden convertirse en una fuente valiosa —y vulnerable— de información personal.
¿Por qué representa un riesgo?
Expertos en ciberseguridad, como los del equipo de Kaspersky, advierten que cada dato entregado contribuye a crear un mapa digital detallado de la persona. Al vincular fotografías con información personal y profesional, se revelan hábitos, relaciones, lugares frecuentes y responsabilidades laborales, lo que facilita la creación de fraudes altamente personalizados.
Recibir un correo o mensaje que mencione el nombre de la empresa, el cargo que se ocupa o incluso a un familiar cercano incrementa considerablemente la probabilidad de caer en una estafa. Un estudio sobre lenguaje digital y ciberseguridad señala que en América Latina casi uno de cada cuatro usuarios admite no saber identificar un mensaje falso, lo que agrava el riesgo.
Más allá de la caricatura final
El peligro no se limita a la imagen generada. Al interactuar con estas plataformas, los usuarios también comparten la fotografía original, los textos introducidos, el historial de uso y determinados datos técnicos, como la dirección IP o patrones de interacción.
Dependiendo de las políticas de privacidad de cada servicio, parte de esta información puede almacenarse durante largos periodos, utilizarse para entrenar modelos de inteligencia artificial o compartirse con terceros. En muchos casos, el contenido permanece disponible más tiempo del que el usuario imagina.
A esto se suma que, según Kaspersky, el 27 % de los usuarios no revisa los permisos que solicita una aplicación antes de instalarla, lo que facilita el uso de datos personales sin un control claro por parte del propietario.
Cómo proteger la privacidad al participar en tendencias con IA
Participar en tendencias digitales puede resultar entretenido, pero exige mayor conciencia sobre los riesgos. Los especialistas recomiendan evitar incluir datos identificables como nombre completo, empresa, cargo, ciudad o rutinas personales en las solicitudes a la inteligencia artificial.
También aconsejan tener precaución con las imágenes compartidas, evitando que aparezcan logotipos, credenciales, documentos o elementos que permitan identificar a una persona o vincularla directamente con una organización. Del mismo modo, se recomienda no compartir información sensible de familiares ni imágenes de menores.
Revisar con atención las políticas de privacidad y los permisos de cada plataforma es un paso clave para disfrutar de la creatividad digital sin poner en riesgo la seguridad ni la información personal. La mayor amenaza no está en la caricatura, sino en todo lo que se revela para obtenerla.