El “Tiíto”, indicador del buen ambiente
Santo Domingo.-La presencia de el “Tiíto o playerito” en cualquier área arborizada urbana es un indicativo del buen estado ambiental que reina en ese lugar, dicho esto como una alerta para que los ciudadanos conscientes no los alejen y destruyan los nidos al encontrarlos.
Se trata de la pequeña ave conocida científicamente con el nombre de Charadrius vociferus y bautizada popularmente por el sonido de su canto, cuyo hábitad mayormente está en las zonas costeras.
A diferencia de otras especies de su género, esta se distingue por las dos rayas negras que lleva en el pecho, encima de su plumaje blanco.
“Esta especie es común en toda la isla, predomina en las áreas playeras, arroyos y ríos, así como en las montañas sobre los mil 400 metros de altura del nivel del mar”, explicó Domingo Sirí, técnico del Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad.
De acuerdo con Sirí, la especie familia de los Chardriidae posee el iris de los ojos color negro, bordeado por un anillo anaranjado y pesa alrededor de 95 gramos.
Ignorancia
El ornitólogo explicó que, paradójicamente, descubrieron la existencia de esa avecilla con su respectivo nido en el entorno del Ministerio de Medio Ambiente y desaprensivos saquearon su nido, por desconocer lo fortuita que es su presencia en lugares citadinos.
“Pone normalmente unos cuatro huevos pequeños, similares a los de las codornices”, comentó Sirí, y externó su preocupación porque la gente los cuide y evite hacerles daño.
Aportes
El “Tiíto” emite un silvido parecido al nombre con que es distinguido “tiíto, tiíto…”, por esa razón le han dado ese mote, como también en algunas parte de la zona norte o el Cibao se les llama “Frailes”, según Sirí.
Se diferencia de la familia de las gallinas califormes en que posee unas patas más finas, alargadas, como también suelen tener los picos, ya que requieren alimentarse de invertebrados o extraer el agua.
Su principal aporte al ecosistema es que sirve de control biológico contra los insectos y plagas que dañan los árboles.
Esto se determina a través de pruebas de contenidos estomacales que realiza ocasionalmente el Ministerio de Ambiente durante monitereos de especies.
Estos sondeos permiten evaluar donde existe mayor o menor presencia de determinadas especies, como además determinar condiciones de las áreas protegidas y la diversidad con que cuenta cada una.
