El sauna y la fertilidad masculina: qué dice la ciencia sobre el impacto del calor
- La clave está en la cantidad de sesiones: el uso esporádico es seguro, pero los excesos pueden afectar solo a quienes ya tienen riesgo
Durante años ha circulado la idea de que el uso frecuente de sauna podría afectar la fertilidad masculina. Aunque la preocupación tiene base científica, especialistas aseguran que el riesgo real depende principalmente de la frecuencia y de la condición reproductiva de cada hombre.
Los testículos necesitan mantenerse a una temperatura más baja que la del resto del cuerpo para producir espermatozoides de forma adecuada. Por esa razón, la exposición constante al calor intenso puede alterar temporalmente la producción y movilidad espermáticas.
Investigaciones publicadas en la revista Human Reproduction demostraron que hombres sometidos a varias sesiones semanales de sauna presentaron una disminución temporal en algunos parámetros seminales. Sin embargo, los estudios también concluyeron que estos efectos suelen revertirse cuando se reduce o suspende la exposición al calor.
Para el especialista Colin Duncan, las visitas ocasionales al sauna no representan un problema para la mayoría de los hombres sanos. Explica que el cuerpo produce una cantidad de espermatozoides muy superior a la necesaria para lograr un embarazo, por lo que una leve reducción no suele tener consecuencias en la fertilidad.
Según el experto, el verdadero riesgo aparece principalmente en quienes ya presentan problemas de fertilidad o tienen un conteo espermático bajo. En estos casos, cualquier factor que reduzca aún más la producción seminal puede influir en las posibilidades de concebir.
Los médicos recomiendan que los hombres que buscan tener hijos y atraviesan dificultades para lograrlo presten atención a hábitos relacionados con el calor. Además del sauna, también se mencionan los jacuzzis muy calientes, baños prolongados con agua a alta temperatura e incluso el uso frecuente de computadoras portátiles sobre las piernas durante largos períodos.
La situación cambia en hombres con conteo espermático bajo o que atraviesan dificultades para concebir. En estos casos, los expertos recomiendan moderar hábitos que impliquen altas temperaturas, incluyendo sesiones prolongadas de sauna, jacuzzis o baños excesivamente calientes.
El caso de Finlandia suele citarse como ejemplo. Allí, el sauna forma parte de la rutina cotidiana de millones de personas y no existen evidencias de tasas de infertilidad masculina superiores a las de otros países europeos.
Los especialistas coinciden en que el uso moderado del sauna es seguro para la mayoría de los hombres. No obstante, aconsejan evitar excesos cuando existen antecedentes de problemas reproductivos o cuando la pareja busca concebir.
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