Los Estados Unidos aventajan al resto del mundo en su capacidad para atraer inversión directa extranjera. El país atrajo en 2015 casi US$3 billones de capital en inversión directa extranjera, casi el doble que su competidor más cercano, el Reino Unido –una brecha que probablemente crecerá con el Brexit, a pesar de algunos signos de intranquilidad respecto del excesivo partidismo estadounidense.
Y no, los chinos no están comprando el país. La mayor parte de la inversión proviene de economías avanzadas, principalmente Japón, el Reino Unido y Alemania. El Departamento de Comercio señala que 2015 fue un año récord con la entrada de US$348.000 millones, de los cuales un 70 por ciento fue hacia el maltrecho sector industrial de los Estados Unidos.
En 2015, los compradores extranjeros también adquirieron bienes raíces por unos US$87.000 millones. A menos que esas viviendas y edificios comerciales puedan volar, dichos activos se quedan en los Estados Unidos.