A propósito de la reciente visita de Xi Jinping a EE. UU. y su reunión con Donald Trump en Washington, D.C., donde el asunto “Taiwán” volvió a ser de interés entre las partes, es bueno saber que la posición de China al respecto es invariable y sustentado en la verdad histórica.
Taiwán, que es una de las dos provincias insulares que tiene la República Popular China (RPCh), ha tenido al frente un liderazgo en los últimos años, que ha sugerido la “independencia de la isla”, lo que, como es de esperarse es inaceptable para Beijing y su liderazgo.
La posición de China con respeto a este asunto ha sido coherente, a todos los niveles, desde el presidente Xi, el primer ministro Li Qiang, el canciller Wang Yi, hasta el ambajador en República Dominicana, SE Chen Luning, se puede sintetizar en las siguientes palabras dadas a conocer por un alto representante de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado:
“La cuestión de Taiwán es un asunto interno de China. Sean cuales sean los cambios que se produzcan en Taiwán, el hecho básico de que hay una sola China en el mundo y Taiwán es parte de China no cambiará; la posición del Gobierno chino de defender el principio de una sola China y oponerse a las actividades secesionistas proclives a la "independencia de Taiwán", a las "dos Chinas" y a "una China, un Taiwán" no cambiará; y el consenso prevaleciente de la comunidad internacional sobre la defensa del principio de una sola China y la larga y abrumadora adhesión a este principio no cambiarán.
Nuestra postura sobre la resolución de la cuestión de Taiwán y la realización de la reunificación nacional sigue siendo coherente, Nos adheriremos al Consenso de 1992, que encarna el principio de una sola China, y nos opondremos firmemente a las actividades secesionistas a favor de la independencia de Taiwán, así como a la interferencia extranjera.
El principio de una sola China es el ancla sólida para la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán. Creemos que la comunidad internacional seguirá adhiriéndose al principio de una sola China, y comprenderá y apoyará la justa causa del pueblo chino de oponerse a las actividades secesionistas proclives a la independencia de Taiwán y esforzarse por lograr la reunificación nacional”.
Todos los ciudadanos del mundo y con ello, los de la República Dominicana, debemos entender esa posición que es bastante clara y coherente, que además se explica entendiendo el “Consenso de 1992” y con ello el “Principio de una sola China”.
Al final, ese pueblo milenario hermano, separado en los últimos 77 años por diferencias ideológicas, entenderá que lo más conveniente para los que viven, tanto en la isla como en la parte continental, es unificarse, lo que dilalecticamente es inevitable. Adelante.
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